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INFORMATIVOSTELECINCO.COM/AGENCIAS
7 de abril 2008
La antorcha de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 ha pasado la noche en un lugar secreto de París, antes de iniciar este mediodía su recorrido por la capital, entre medidas extremas de seguridad para que los manifestantes no se le acerquen. Se temen incidentes peores que los registrados en Londres que se resolvieron con una treintena de detenidos.
La llama olímpica llegó poco antes de la medianoche al pabellón de honor del aeropuerto parisino de Roissy-Charles de Gaulle. Quizás para eludir a quienes quieren denunciar la represión de China en el Tíbet y las violaciones de los derechos humanos en aquel país, las autoridades habían mantenido la confusión sobre el lugar de llegada de la llama desde Londres, donde vivió un recorrido accidentado.
Inicialmente se dijo que llegaría a París en el tren Eurostar, que enlaza las dos capitales a través del túnel bajo la Mancha, y luego se apostó porque llegase por vía aérea.
Más seguridad que un jefe de Estado
La llama y los 80 portadores que se relevarán en los 28 kilómetros del recorrido, desde la Torre Eiffel hasta el estadio Charléty, se beneficiarán de una seguridad que ni siquiera se da a los jefes de Estado de visita.
Con unos 3.000 agentes movilizados y una "burbuja" de seguridad creada sobre 200 metros en torno a la llama en su periplo, el dispositivo ha sido denunciado por, entre otros, el secretario general de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Robert Ménard.
Varios políticos han defendido el derecho a manifestarse al paso de la antorcha, como el centrista François Bayrou, que ha llamado a los parisinos a decir "Tíbet" al paso de la antorcha olímpica.
La margarita de Sarkozy
La antorcha ha llegado a París precedida por una cacofonía oficial sobre si hay o no condiciones a la presencia de su presidente, Nicolas Sarkozy, en la ceremonia de apertura el próximo agosto.
Después de que, en una entrevista con un diario, la secretaria de Estado de Derechos Humanos, Rama Yade, citara tres condiciones "indispensables", entre ellas que China dialogue con el Dalai Lama, para que Sarkozy fuera a Pekín, y luego negara haberlo dicho, el ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, y el portavoz del Gobierno, Luc Chatel, han insistido en que no hay condiciones.
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