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2 de diciembre de 2007
Los Reyes y los Príncipes de Asturias han presidido el funeral de Estado por la muerte del guardia civil asesinado por ETA en el sur de Francia. Los restos mortales de Raúl Centeno fueron trasladados al cementerio de La Almudena donde fueron incinerados. El Rey impuso, a título póstumo, al fallecido la Cruz al Mérito de la Guardia Civil con distintivo Rojo, así como la Medalla de Oro de la Policía Nacional.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, así como los ministros del Interior, Defensa, Justicia, Exteriores y Economía, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Antonio Alonso, Mariano Fernández Bermejo, Miguel Angel Moratinos y Pedro Solbes, respectivamente, y el director de la Guardia Civil, Joan Mesquida, han asistido al funeral del joven agente.
Compañeros de Centeno pertenecientes al grupo de apoyo operativo (GAO), de la Unidad Central de Información de la Guardia Civil, han portado el féretro para introducirlo en la sede del instituto armado. Decenas de personas contemplaron en silencio la llegada de los restos del guardia civil, en el exterior del edificio.
Cruces honoríficas
Durante el funeral, el Rey ha impuesto póstumamente a Raúl Centeno la Cruz al Mérito de la Guardia Civil con distintivo Rojo, así como la Medalla de Oro de la Policía Nacional.
Instantes después, el general jefe de Información de la Guardia Civil entregó a la madre del fallecido la bandera que cubría el féretro, al padre las condecoraciones y al hermano el tricornio, una de las escenas más emotivas del homenaje.
Los restos mortales de Centeno llegaron al cementerio de La Almudena poco antes de las tres de la tarde para ser incinerados en una ceremonia íntima, a la que además de los familiares asistieron compañeros del fallecido.
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