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INFORMATIVOSTELECINCO.COM/ AGENCIAS
16 de marzo de 2008
La Cumbre de las Azores, en la que los entonces líderes de EE.UU, Reino Unido y España ultimaron los detalles de la invasión de Iraq, cumple este domingo cinco años de su celebración. La reunión se plasmó con una imagen en la que aparecían sonrientes el presidente estadounidense George Bush; el británico, Tony Blair y el español, José María Aznar. La fotografía se ha convertido en un símbolo de la guerra de Iraq.
La reunión en la que se decidió el futuro de Iraq y que se cocinó en la base militar en una isla del archipiélago luso de las Azores cumple cinco años. Bush, Blair y Aznar dieron el 16 de marzo de 2003 un ultimátum al régimen de Sadam Husein que culminó con la invasión del país.
Una invasión que ha causado miles de muertos civiles y militares. Los ciudadanos de todo el mundo se manifestaron este sábado para exigir el fin de la guerra de Iraq.
Madrid fue la ciudad española donde más manifestantes se congregaron, cinco años después de las históricas protestas que se vivieron en España cuando aún no había comenzado la invasión.
Las respuestas también han llegado desde El Vaticano. El papa Benedicto XVI ha pedido al pueblo iraquí que levante la cabeza y sea él mismo, en primer lugar, el constructor de su vida nacional.
"¡Basta con las matanzas, basta con la violencia, basta con el odio en Iraq!", ha dicho el Papa durante la oración dominical del Angelus en la Plaza de San Pedro.
Recuerdos de las Azores
La localidad lusa de Elvas ha organizado una exposición, Sobre el ataque y la defensa, que evoca el quinto aniversario de la Cumbre de las Azores.
La muestra, abierta en el Museo de Arte Contemporáneo, cuenta con fotografías y dibujos, entre los que destaca una serie de once imágenes tomadas en los alrededores de la base militar donde se celebró la reunión.
En estas instantáneas se capta el momento en el que los aviones del presidente de Bush, y los entonces jefes de Gobierno de España, José María Aznar, y de Reino Unido, Tony Blair, se preparaban para aterrizar en la base estadounidense, y con ellas el autor quiso contrastar el horror de la guerra con los bellos paisajes de las Azores.LMJ
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