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La exposición 'Biblioteca en guerra' recoge la ardua labor de salvar los libros durante la Guerra Civil
 Vídeo: El libro como arma
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AGENCIAS
15 de noviembre de 2005

La Biblioteca Nacional acoge, por primera vez, una exposición que muestra la esforzada labor de los bibliotecarios durante la Guerra Civil y cómo éstos consiguieron salvar los libros que, como los cuadros del Museo del Prado, también tuvieron que exiliarse temporalmente en Valencia y Ginebra.

"Biblioteca en guerra" es el título de esta exposición, que hoy inauguró la ministra de Cultura, Carmen Calvo, junto con la directora de la Biblioteca, Rosa Regas, quienes, además, descubrieron una placa en la entrada en la que se rinde homenaje por su labor a Tomás Navarro Tomás, que fue director de esta institución entre 1936 y 1939, y al resto de sus colaboradores durante la contienda.

Un acto muy emotivo, ya que también fue presenciado por los familiares de las otras cuatro figuras más importantes y señeras en el mundo del libro en aquella etapa: Juan Vicens, Teresa Andrés, Jordi Rubio y María Moliner, "que realizaron su trabajo bibliotecario en las más difíciles condiciones, así como su trágico destino y la ingratitud con que la dictadura les trató", escribe Carmen Calvo en el catálogo.

Fotografías, filmaciones, documentos e incluso libros agujereados por las balas componen esta muestra, comisariada por Blanca Calvo y Ramón Salaberría, editores también del catálogo creado expresamente para esta muestra, y que cuenta con la participación de Emilio Lledó y del recientemente desaparecido Eduardo Haro Tecglen, que fue recordado hoy por la ministra por "su compromiso con la II República española y su mandato constitucional".

También incluye el texto de Federico García Lorca, su alocución al pueblo de Fuentevaqueros, con motivo de la inauguración de la Biblioteca Pública, en 1931.


La Biblioteca Nacional, clave durante la contienda

La Biblioteca Nacional, al igual que lo hizo el Museo del Prado, como recordó Blanca Calvo, "convirtió en tarea prioritaria preservar el patrimonio bibliográfico español, acogiendo un gran número de bibliotecas particulares u otras que fueron evacuadas de la primera línea del frente, como el caso de la Ciudad Universitaria".

La exposición se articula en torno a otras bibliotecas y en torno a las cinco personas homenajeadas. Así, en primer lugar, aparece Tomás Navarro Tomás, uno de los más destacados especialistas en fonética de la Europa de la época, director de la Biblioteca Nacional de 1936 al 39, año este último en el que tuvo que partir hacia el exilio, después de haber depositado un gran número de libros en Valencia.

"Salió con Machado -precisó Blanca Calvo-, y cuando le dejó instalado en Francia, él partió a Nueva York, donde dio clases en las universidades más importantes y donde murió a los 95 años "sin haber podido volver a España y sin ningún reconocimiento hasta hoy".

Otro de los nombres homenajeados, Juan Vicens, fue uno de los residentes de la Residencia de Estudiantes, amigo de Buñuel y Lorca. Después se hizo bibliotecario y creó las Misiones Pedagógicas por toda España. Se exilió en México y murió, accidentalmente, solo en Pekín.

Teresa de Andrés fue la creadora de la Biblioteca Popular y de las bibliotecas en las trincheras, mientras que el catalán Jordi Rubio, de familia muy culta y erudita, fue director de la Biblioteca de Cataluña.

Finalmente, María Moliner, que además de ser la creadora del diccionario del uso del español, tuvo una gran implicación en la política bibliotecaria de la Segunda República. Desarrolló las bibliotecas públicas, a través de la Delegación valenciana del Patronato de Misiones Pedagógicas y de la sección de Bibliotecas del Ministerio de Instrucción Pública.

Desde esta situación creó el primer Plan Nacional de Bibliotecas bajo el lema "cualquier ciudadano esté donde esté tiene derecho a recibir un libro". "Después tuvo su exilio interior y desde ese dolor se puso a trabajar en el diccionario", subrayó la comisaria.

"Recordar es necesario para hacer justicia", dijo la ministra, al tiempo que se mostró "muy orgullosa" de esta exposición, "porque seguimos pensando como pensaban aquellos hombres y mujeres a los que ahora rendimos homenaje en términos históricos y también actuales, algo que tenía que haberse hecho hace mucho tiempo", matizó.

"Los españoles no enterramos nuestra memoria y demostramos así que somos una sociedad agradecida", concluyó.

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