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INFORMATIVOSTELECINCO.COM/AGENCIAS
8 de marzo de 2008
Miles de personas han acompañado a la familia de Isaías Carrasco en el funeral. Entre ellos, un buen número de representantes institucionales, como la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y también de todos los partidos democráticos. Los restos mortales del ex edil asesinado por ETA se incinerarán en la intimidad a petición de sus familiares.
El oficio religioso comenzó pasadas las cinco de la tarde en la parroquia San Juan Bautista, que se encontraba abarrotada de público. En el exterior, cientos de personas seguían, bajo la lluvia, las palabras del obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte.
Los aplausos y las escenas de dolor y solidaridad con la familia se sucedieron desde que el féretro con los restos mortales de Carrasco salió del Ayuntamiento precedido por cerca de 50 coronas y ramos de flores. El ataúd atravesó la plaza del pueblo a hombros de dirigentes socialistas como Patxi López y Miguel Buen, que lo cedieron a los concejales socialistas de Arrasate y, después, a familiares de la última víctima de ETA, quienes lo introdujeron en la iglesia.
En el interior del templo, se encontraban ya la viuda, María Angeles, y las dos hijas de Carrasco, Sandra y Ainara, ya que su hermano pequeño no estuvo en el funeral.
Amplia representación política
Entre los representantes institucionales que acudieron esta tarde a Arrasate se encontraba la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; el presidente del Senado, Javier Rojo; el lehendakari, Juan José Ibarretxe; el presidente de la Generalitat, José Montilla; y los presidentes de Cantabria, Asturias y Andalucía, Miguel Angel Revilla, Vicente Alvarez Areces y Manuel Chaves, respectivamente.
También asistieron al funeral dirigentes de todos los partidos democráticos, entre ellos, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco; el presidente y el secretario general del PSE, Jesús Eguiguren y Patxi López; el secretario ejecutivo de Libertades Públicas, Seguridad y Justicia del PP, Ignacio Astarloa, y la presidenta de los populares vascos, María San Gil; el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares; el presidente del PNV, Iñigo Urkullu; el presidente de EA, Unai Ziarreta, y el secretario general de UGT-Euskadi, Dámaso Casado.
Entre el llanto de algunos de los asistentes, el obispo constató en su homilía la conmoción e indignación provocadas por "la violencia desalmada de ETA". Trató de consolar a los familiares al asegurar que "Jesús está junto" a ellos "para ayudarles a seguir viviendo con toda dignidad, sin permitir que este manotazo terrorista los recluya en la depresión crónica o destruya su salud anímica y su amor a la vida".
Al término del funeral 'corpore insepulto', al que no pudieron acceder los medios de comunicación por expreso deseo de la familia, el féretro salió del templo portado a hombros hasta el coche fúnebre, que abandonó la plaza del pueblo entre los aplausos de los asistentes.
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