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KAMALA OROZCO
3 de diciembre de 2007
“Como polaco, como marinero y como escritor”. Así definía el escritor Joseph Conrad las tres vidas que decía haber tenido, pero se quedaba corto. Vivió decenas de vidas gracias a sus viajes y a sus libros. Hoy se cumplen 150 años del nacimiento de este aventurero cuya huella se rastrea no sólo en la literatura de todo el siglo XX, sino también en el cine.
Józef Teodor Konrad Korzeniowski nació en 1857 en Berdichev, una pequeña ciudad de la antigua Polonia, que hoy pertenece a Ucrania. Hijo de un aristócrata, escritor y militante nacionalista (por entonces Polonia pertenecía al Imperio ruso de los zares), pasaba horas leyendo sobre exploración y dibujando mapas.
Quizá por esa pasión iniciada gracias a los atlas geográficos de su tía abuela, el joven Józef,con 17 años, se embarca como marinero en la Marina Mercante Francesa.
Hasta los 37 años viajó por todo el mundo, conociendo los más exóticos lugares, comerciando con armas -por ejemplo con los carlistas en España- y tomando parte en conspiraciones políticas.
De aprendiz y oficial, llegó a capitán. Aprendió inglés en la Marina Británica y, una vez en tierra, decide dos cosas: hacerse británico y escribir. Se cambia el nombre y nace Joseph Conrad.
Tercera vida
"Sí, soy un escritor, pero también soy un ser humano. ¡No olviden esa faceta, por favor!", clamaba Conrad en su "tercera vida". El nuevo Conrad se casa, tiene dos hijos y empieza a publicar sin descanso.
En todas sus obras, el mar es una constante. Sus novelas reflejan sus vivencias en los barcos y su conocimiento no sólo de los países y paisajes, sino también de las almas humanas. Sus dos grandes novelas, "El corazón en las tinieblas" y "Lord Jim", son el mejor ejemplo de esas experiencias.
Después vendrían numerosos cuentos y más libros. Conrad no dejó de publicar hasta su muerte, en 1924, de un ataque al corazón.
"Vivimos como soñamos: solos"
Su influencia ha sido extensa en la literatura. Sus anti-héroes, solitarios, viajeros y atormentados, subyacen en la obra de autores como Ernest Hemingway, Graham Green, Scott-Fitzgerald, Albert Camus o Virginia Woolf.
Pero el cine tampoco ha olvidado a Conrad. Alfred Hictcock se inspiró en “El agente secreto” para filmar "Sabotaje" y Víctor Fleming rodó "Lord Jim". William Wellman, John Cromwell, Richard Brooks o Ridley Scott también han realizado adaptaciones de sus obras.
Sin embargo, la adaptación más libre pero más conocida de una obra suya, "El corazón en las tinieblas", es "Apocalypse Now", de Francis Ford Coppola. Un viaje al corazón de Vietnam, en la película, el Congo en el libro, pero, sobre todo, al fondo más oscuro y despiadado del corazón humano, representado en el personaje de Kurtz y su famoso "¡el horror!, ¡el horror!".
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