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ÁLVARO GONZÁLEZ
13 de Octubre de 2007
En España podemos hablar muy bien del significado de lo que se llama "fuga del conocimiento". Es un fenómeno idéntico al que sufren los países en desarrollo con la emigración de los médicos de los que tratan de dotarse formándoles en sus universidades o las extranjeras.
Sería un tanto egoista enfocar las consecuencias de la movilidad de los médicos en un mundo globalizado sólo desde el punto de vista de lo que ocurre en el propio país
En España actualmente se está sustituyendo a médicos españoles que se van al norte de Europa por extranjeros, generalmente latinoamericanos y del Este. Es un proceso de recambio.
Si se homologan los títulos con rigor no hay por qué pensar que está bajando la calidad de los profesionales. Tan sólo persiste el problema del idioma. Sin embargo, para los países en desarrollo las consecuencias de este fenómeno son mucho más graves.
Consecuencias de las migraciones
Tanto la Asociación Mundial de Médicos (AMM) como el Comité Permanente de Médicos Europeo (CPME) están abordando con gran preocupación en sus encuentros el flujo de médicos de países pobres a los ricos.
Esto ocurre de dos maneras. Están los que estudian becados en el país rico y una vez acabada la formación deciden quedarse allí a vivir y no volver. Además, se quedan los mejores, que son, obviamente, a por los que van los hospitales.
Invertir para nada
De otra forma, también están los que estudian en su país, regiones en desarrollo a las que le cuesta un esfuerzo extra dotarse de universitarios, y que aceptan cualquier condición laboral que les ofrezcan en un país rico, que normalmente siempre será mucho mejor que en el suyo.
Los representantes de la AMM y la CPME consideran que este fenómeno constituye a gran escala un expolio que contribuye al empobrecimiento de todos estos países.
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