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¿Cómo influirá el clamor popular en la beatificación de Juan Pablo II?
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EUROPA PRESS
11 de abril de 2005

Cinco especialistas han mostrado sus discrepancias en la relevancia que tendrá el clamor de los fieles en la apertura del proceso para beatificar a Juan Pablo II. Unos apuntan la importancia de la petición de los católicos a la hora de acortar los plazos y agilizar el procedimiento, mientras otros otorgan al próximo Pontífice la decisión de dar rapidez al proceso marcado por la legislación eclesiástica.

El padre jesuita y profesor emérito de la Universidad Pontificia Comillas Juan María Laboa explica que la formulación de la Iglesia para la beatificación desde hace mucho no se rige por la canonización popular, sino que tiene que pasar "cierto tiempo" entre la muerte del Papa y el inicio de la causa. Además, concreta que el futuro Pontífice no decide sobre la canonización por sí solo, sino que da su asentimiento a la apertura del proceso.

"Se trata de un proceso normal, largo y serio", dice este experto en historia de la Iglesia. Recuerda los 40 años transcurridos hasta la beatificación de Juan XXIII. Así, Laboa considera que no es previsible que eso cambie para hacer santo a Juan Pablo II, sino que, "sin duda", se seguirá el mismo camino marcado por la legislación de la Iglesia.

A su juicio, las peticiones de los fieles para canonizar al recién fallecido Pontífice son fruto del "ambiente sentimental y entusiasta" del momento actual. Luego ese sentimiento popular "se calmará" y se decidirá sobre la apertura del proceso de la forma habitual para la posible beatificación.

El teólogo Enrique Miret Magdalena comenta que la petición popular será tenida en cuenta por el futuro Pontífice, que será de quien dependerá la beatificación de Juan Pablo II. "El próximo Papa deberá decidir si quiere hacerle santo inmediatamente o no", explica.

En su opinión, la reacción de los fieles que demandan santificar al recién fallecido Papa es "un poco ingenua", puesto que en realidad ser santo o beato "no tiene tanta importancia". "No es una cosa inaudita", sentencia, puesto que durante el Papado de Juan Pablo II se ha canonizado y beatificado a más santos que en toda la historia de la Iglesia, con lo que "se pierde un poco la importancia de esta decisión".


Acortar el plazo mínimo

El profesor de Teología de la Universidad de Navarra y miembro del Pontificio Comité de Ciencias Históricas Josep-Ignasi Saranyana sospecha que el nuevo Pontífice va a acortar el plazo mínimo establecido por la ley (cinco años) para iniciar el proceso de beatificación de Juan Pablo II, como sucedió con la Madre Teresa de Calcuta.

"En ningún caso se acudirá a una canonización directa por aclamación popular, porque esta posibilidad no está prevista por la ley", dice este especialista, quien señala, sin embargo, que la Santa Sede necesita cierta petición de los fieles para abrir el proceso.

"El clamor siempre es necesario en mayor o menor medida. Esto se llama fama de santidad", explica Saranyana. Los milagros en vida, los testigos y la documentación son elementos necesarios para fundamentar este proceso de virtudes, que irá seguido del de los milagros tras su muerte, según este experto, "más complicado" por la reticencia de los médicos a ratificarlos.

Tras insistir en que el futuro Papa puede acortar el plazo mínimo para la apertura del procedimiento, considera que la rapidez depende de la agilidad de los promotores, que deben redactar la biografía de Juan Pablo II y presentar documentos, y de dónde coloque la Santa Sede el caso del posible santo en la "cola" de procesos de beatificación, que actualmente asciende a 250 casos.


Las manifestaciones populares

Sin embargo, el director de la revista “Mundo Cristiano”, Darío Chimeno, cree que el clamor de los fieles a favor de la beatificación de Juan Pablo II resulta "determinante" para su fama de santidad, elemento "imprescindible" para la apertura del proceso, "más que los milagros". "Las manifestaciones populares son muy importantes para desarrollar el proceso lo más rápido posible", afirma.

Chimeno explica así que los actos milagrosos son "cuantificables" desde la misma noche de la muerte de Juan Pablo II, y que son ésos los que habrá que estudiar, pues los realizados durante su Pontificado sólo sirven para ratificar su fama de santidad. "Los milagros en vida no sirven para nada", dice este especialista.

En su opinión, la petición de los fieles es "tan clara" que se beatificará a Juan Pablo II "en seguida", en mucho menor tiempo que a Juan XXIII.

El director de 'Palabra', José Miguel Pero-Sanz, añade que la manifestación de los fieles tiene un "peso y valor moral" que llevará a agilizar el procedimiento, con lo que el próximo Pontífice, que dictaminará si el clamor popular es el sentir de la Iglesia, podrá ir dispensando plazos para beatificar a Juan Pablo II. "Los milagros demostrarán que el dedo de Dios está ahí", afirma.

En todo caso, insiste en que debe haber un plazo mínimo de cinco años desde la muerte hasta la petición de autorización a la Santa Sede, con el factor de la fama de santidad, que supone que el Espíritu Santo guía a la Iglesia y se manifiesta a través de los fieles. "Cuando la Iglesia desde la cabeza hasta el último fiel sostiene que alguien es santo, eso es asistido por el Espíritu Santo", explicó Pero-Sanz.

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Una mujer polaca llora durante el funeral del Papa el pasado día 8. Foto: AP.