Informativos Telecinco.com - Las primeras imágenes de las últimas noticias - Reportajes - El arte de denunciar en Estados Unidos
 
Informativos Telecinco > Reportajes
El arte de denunciar en Estados Unidos
Volver Enviar a un amigo Imprimir Blogs Texto sin justificar Texto justificado Letra pequeña Letra mediana Letra grande

SHEILA GRANDÍO
12 de abril de 2005

Hace unas semanas, una mujer estadounidense denunció a la cadena de comida rápida Wendy’s porque había encontrado un dedo en el interior de un plato de chile. Ahora ha salido a la luz que la denunciante, Anna Ayala, ya había presentado otras demandas parecidas en anteriores ocasiones. No es un caso aislado: en Estados Unidos han sido muchas las denuncias estrambóticas que han desembocado en indemnizaciones millonarias.

Anna Ayala, de 39 años, revolucionó los medios de comunicación hace unas semanas, cuando dijo haber encontrado un dedo humano en el interior de una comida servida en Wendy’s. Ahora, se ha sabido que la demandante tiene un amplio historial de denuncias, algunas de dudosa veracidad o de evidente irrelevancia.

En el año 2000, Ayala denunció al concesionario donde compró su coche porque se le había caído una de las ruedas. Dos años antes, también había hecho lo mismo contra su jefe, a quien acusaba de acoso sexual. Ninguna de las demandas fructificó debido a la ausencia de pruebas.

La veracidad del testimonio de Anna Ayala está ahora en entredicho. La policía estadounidense está investigando su casa, en el intento de demostrar si el dedo apareció realmente en el plato, o si por el contrario la denunciante lo puso ahí de forma premeditada para poder denunciar a la empresa.

Verdad o no, lo cierto es que el incidente del dedo ha ocasionado muy mala prensa a Wendy’s. Las ventas han descendido notablemente, y eso que el restaurante ya ha demostrado que el dedo no pertenece a ninguno de sus trabajadores.

Pero claro, el dedo tiene un dueño y descubrir a quién pertenece será decisivo en el fallo de la denuncia de Anna Ayala. La policía sigue haciendo análisis de ADN y Wendy’s, por su parte, ha ofrecido una recompensa de 50.000 dólares a quien proporcione información sobre la identidad del dedo. “Es muy importante para nuestra empresa que se descubra la verdad”, ha dicho Tom Mueller, el presidente de Wendy’s.


La comida rápida, blanco de denuncias exageradas

La denuncia de Anne Ayala tuvo mucho repercusión, básicamente, porque llovía sobre mojado. En el año 2000, por ejemplo, Katherine Ortega encontró la cabeza de un gallo en el interior de una caja de alitas de pollo. El caso podía haberse quedado en una anécdota, pero la mujer fue más lejos.

A los dos días, Ortega decidió denunciar a Mc Donalds y contrató a un abogado para ello. Su intención era alegar ante los tribunales que el hallazgo había sido algo “asqueroso” y que tras ese incidente, no podía dormir por las noches.

El fallo de la mujer fue, aunque parezca mentira, salir en los medios. Katherine repartió por Internet fotos en las que salía mostrando la cabeza del pollo. Un error por su parte, ya que dio a los expertos legales la razón para que su denuncia no prosperase: si podía sacarse fotos sosteniendo el objeto, es que el supuesto daño psicológico no era tal.


Si el café está caliente, avisa. Si los whopper engordan, avisa también.

Los restaurantes de comida rápida han sido en múltiples ocasiones blanco de denuncias, de las que por cierto aprenden para no volver ser juzgados por lo mismo. Y si no, que se lo pregunten a la popular cadena Mc Donald’s, protagonista de sorprendentes denuncias que han terminado con cuantiosas –y sorprendentes- indemnizaciones.

Verbigracia. En 1994, una anciana de 79 años iba en el coche con su hijo, con un café de Mc Donalds en las manos. Cuando el automóvil frenó, parte del líquido se desparramó entre las piernas de la mujer. La anciana recibió quemaduras de tercer grado en el 16 por ciento de su cuerpo, y estuvo ingresada ocho días en el hospital.

Un incidente, que tras pasar por los tribunales se convirtió en la nada desdeñable cifra de 160.000 dólares (más de 123.000 euros). La sentencia sostenía que la empresa no había avisado en ningún momento de la temperatura del café. Mc Donals pagó, pero a partir de entonces en los vasos de papel puede leerse una nota que advierte –para el que no se lo imagine-, que la bebida del interior está caliente.


El negocio de las denuncias puede tener los días contados

Dice el refrán que “hecha la ley, hecha la trampa”. Es normal leer en los medios estadounidenses que tal ciudadano ha denunciado a tal empresa por no haberle avisado de las consecuencias del consumo de un producto. De hecho, el fenómeno ha llegado hasta tal punto que ya se ha acuñado una frase: “si estás gordo, denuncia a Mc Donalds”.

Pero lo de sacar dinero a las grandes empresas puede tener los días contados. Según George Bush, este tipo de denuncias “frívolas” están dañando la “prosperidad económica”, y por eso hay que tomar medidas legales.

El presidente de Estados Unidos ha pedido al Congreso que legisle para que las denuncias de los consumidores sean competencia federal, y no estatal. La razón última es que las cortes federales se consideran más condescendientes con los empresarios, al contrario que los tribunales de los Estados.

Este proyecto de ley se ha encontrado con la oposición de las asociaciones de consumidores y de parte de la sociedad. Alegan, que con la nueva normativa los ciudadanos de a pie lo tendrán más difícil para defenderse de las grandes compañías.

Sin embargo, los empresarios y la Administración Bush lo tienen claro: aquí, el trozo más grande del pastel se lo llevan los abogados, quienes –por cierto- adoran este tipo de casos.

Volver Enviar a un amigo Imprimir Blogs
Katherine Ortega muestra la cabeza de pollo frita que encontró en una bolsa de Mc Donald's. Su denuncia se basaba en que el incidente "fue asqueroso" y le provocó insomnio. Foto: AP.
Noticias relacionadas con este titular
Un californiano encuentra un dedo humano en un plato de chili