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SHEILA GRANDÍO
5 de mayo de 2005

Si las subastas on-line han resultado ser un suculento negocio, ¿por qué no hacer lo mismo pero con las ofertas de trabajo? En una página web alemana, los visitantes pujan por un trabajo, cada cual con una oferta de sueldo más baja. El que menos dinero exija, es el que gana… Gana, al menos, en la puja, porque los sueldos en esta web son tan bajos que muchas veces no llega ni al mínimo interprofesional. Alemania, buque insignia de los derechos sociales y los sueldos altos, está consternada.

Es la mentalidad LIDL aplicada al mercado laboral. No importa tanto la calidad, sino que el precio sea bajo. Cuanto más bajo, mejor. Si hasta ahora eso ha valido para los yogures … ¿por qué no para los trabajos?

Probablemente éste fue el razonamiento que siguió Fabian Löw, un alemán de 31 años. Mientras su país atravesaba la peor crisis social de los últimos 50 años y cuando el paro despuntaba con máximos históricos, este estudiante de Trabajo Social creó su propia teoría: la culpa la tienen los sueldos altos.

En JobDumping.de las grandes nóminas no existen. En un país con más de cinco millones de parados, mucha gente está dispuesta a pelearse por un puesto de trabajo. Es la ley de la oferta y la demanda. Si hay más trabajadores que puestos de trabajo… la mano de obra pierde valor.

En el portal, los empresarios hacen una propuesta de trabajo y ponen un –llamémoslo así- un “sueldo de salida”. Es una cantidad orientativa, porque los interesados en el trabajo tienen hacer una oferta cada vez más baja que la última persona que pujó antes que ellos.

Al final, el que esté dispuesto a trabajar por menos dinero es el que se lleva el puesto.


¿Alguien da todavía menos?

Según Hans Blöckler Stiftung, una coordinadora sindical alemana, el salario base que deben ofrecer las empresas de trabajo temporal es de 6’05 euros/hora. El mínimo establecido en JobDumping es de poco más de 4.

Los sindicatos se han tirado a la yugular del creador del portal, Fabian Löw. Pero éste ya tiene su respuesta preparada: “Cualquiera puede elegir libremente cuándo, de qué y, sobre todo, por cuánto quiere trabajar” ha dicho Löw en declaraciones a la BBC. Si la gente desciende su puja hasta sueldos ilegalmente bajos, ya no es problema suyo –al menos en términos de responsabilidad penal.


El lastre de los salarios altos

Es evidente que los sueldos de JobDumping son bajos, escandalosamente bajos. Y sin embargo, esto no ha impedido que el portal haya triunfado como motor de búsqueda de empleo. Cada mes se ofrecen más 800 puestos de trabajo, y en apenas cinco meses han colocado a más de 1.300 personas.

La iniciativa ha tenido tanto éxito, que de hecho sus lanzadores están pensando en trasladar el proyecto a Gran Bretaña, otro paraíso europeo de nóminas hinchadas.

En JobDumping tienen una filosofía –la de que los sueldos tienen que bajar- y están dispuestos a llevarla hasta el final. Pero no son ajenos a la polémica, y por eso en el portal han colgado una pregunta hacia el público: ¿Cuál debería ser el sueldo mínimo? Las posibilidades son:

a) 7 euros / hora
b) 10 euros / hora
c) La existencia de sueldo mínimo destruye puestos de trabajo
d) No sabe / no contesta

En el momento del cierre de esta edición, el 47 por ciento de los encuestados se había decantado por la opción a). Sin embargo, un nada desdeñable 26 por ciento había declarado que la existencia de una cantidad mensual obligatoria era la lacra del florecimiento empresarial de un país.

Cabe pensar que los que contestaron c) son, precisamente, los que cuelgan sus ofertas de trabajo en esta casa de subastas salarial.

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  • Las tradicionales subastas ya estrenaron su versión on-line hace unos años. Lo novedoso de JobDumping.de es que el objeto para el que se puja es un puesto de trabajo. Foto: AP.