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Los zetas, los soldados de élite del cártel del Golfo
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IGNACIO ESCOLAR
18 de mayo de 2005

Primera parte: La leyenda de “El señor de los cielos”
Segunda parte: Malverde, el santo de los narcos

Si la Escuela de las Américas montase reuniones de ex alumnos, los dictadores y torturadores más notorios de la historia compartirían sus anécdotas con narcotraficantes. Esta academia militar estadounidense fue fundada en 1946 en Panamá para entrenar a los mejores oficiales latinoamericanos con el objetivo de “ayudar a la democratización” de la zona. Nada más lejos de la realidad.

Entre los graduados más famosos de esta escuela de golpistas están el dictador de Panamá Manuel Antonio Noriega, el dictador boliviano Hugo Banzer, el creador de los escuadrones de la muerte de El Salvador, Roberto d'Aubuisson, o el dictador argentino Leopoldo Galtieri.

En 1984, la Escuela de las Américas fue trasladada a Estados Unidos, a Fort Benning (Georgia), donde hoy sigue en funcionamiento a pesar de las numerosas críticas que piden su cierre. En sus casi seis décadas de historia, más de 60.000 militares latinoamericanos han pasado por esta universidad de la contraguerrilla.

Allí también estudiaron “los Zetas”, el grupo de sicarios más violento y peligroso de la historia del narcotráfico: un comando de operaciones especiales del Ejército mexicano que pasó de combatir a los narcos en la frontera a trabajar para ellos. Era mucho más rentable.

En el Ejército cobraban 30.000 dólares al año, un buen trabajo en México. Hoy ganan 20 veces más.


Cien desertores sin piedad

“Los Zetas” visten de negro, conducen coches blindados y disparan con MP5, unos fusiles de asalto alemanes más difíciles de encontrar en el mercado negro que los habituales “cuernos de chivo” AK-47. “Los Zetas” tienen lanzagranadas, ametralladoras de 50 milímetros, misiles tierra-aire e incluso han llegado a utilizar helicópteros en algunos de sus golpes más sonados. En los últimos dos años, han matado a más de 100 personas.

A finales de la década pasada, desertaron de los Grupos Aeromóviles de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano (Gafes), una unidad de élite entrenada en la Escuela de las Américas. Nadie sabe cuántos cambiaron de bando, pero según un informe del Ejército estadounidense fueron al menos un centenar. El Gobierno de México ha reconocido que sólo en el Distrito Federal “los Zetas”, cuentan con 200 hombres con entrenamiento militar.

Los desertores originales han ampliado su ejército. Reclutan a jóvenes de entre 15 y 18 años, “los Zetitas”, y les adiestran en las tácticas militares.

Osiel Cárdenas“Los Zetas” están a sueldo de Osiel Cárdenas, el jefe del cártel del Golfo. Esta organización, la segunda más importante del narcotráfico mexicano, no pasa por su mejor momento.

Al igual que sus enemigos del cártel de Juárez, los narcos del Golfo están en plena guerra interna. Hace dos años, la justicia mexicana consiguió detener a Osiel Cárdenas, que hoy cumple una larga condena en el penal de La Palma, en México DF. Desde esta cárcel de máxima seguridad, Cárdenas sigue al frente de la organización, aunque algunos de sus lugartenientes hoy van por libre.

La Palma pasa por ser la cárcel más segura de México, lo que no es decir mucho. Allí cumplen condena los narcos más peligrosos junto con Raul Salinas de Gortari, el hermano del ex presidente Carlos Salinas, o “el Mochaorejas”, el líder de una temida banda de secuestradores.

Hace unos meses, a mediados de enero, el ejército tuvo que tomar al asalto el penal para recuperar el control de una prisión donde son los prisioneros los que mandan. Cárdenas junto con sus socios –los jefes del cártel de Tijuana, los hermanos Francisco y Benjamín Arellano Felix– habían puesto en marcha una huelga de hambre que derivó en un motín. El ejército desplegó 18 tanques en el perímetro de la prisión. Temían que “los Zetas” asaltasen el penal para liberar a su general.

Benjamín Arellano Félix

Benjamín Arellano, durante el asalto militar a "La Palma".

Después se supo que Osiel Cárdenas, gracias a generosos sobornos, despachaba hasta doce horas al día con sus “abogados” y se movía con total libertad por la prisión, a pesar de que debería estar recluido en la zona de máxima seguridad. Tenía un televisor de plasma en su celda y un teléfono móvil. Tampoco le faltaban mujeres, alcohol o cocaína.


El Comando Negro

Desde que Osiel Cárdenas está en la cárcel, “los Zetas” han ideado mil planes para rescatarle. El más atrevido de ellos, que incluía el uso de dos helicópteros y varios lanzagranadas, se abortó con la detención del jefe de este ejército narco.

Rogelio González Pizaña, “el Kelín”, fue atrapado a finales del pasado mes de octubre en el table-dance “La Covacha”, un prostíbulo en Nuevo Laredo. Aunque otros dicen que alguien le traicionó, la versión oficial cuenta que “El Kelín” tuvo la mala suerte de encontrarse con una patrulla policial a la salida del antro. En la balacera, murió un agente federal. Los narcos iban armados con ametralladoras y granadas de mano.

Además de detener a “el Kelín”y varios de sus hombres, la policía encarceló a 22 teiboleras –bailarinas de strip tease–. Al día siguiente, tras una manifestación popular, las liberaron.

Tiroteo en Sinaloa

Varios muertos tras un tiroteo hace dos meses en Sinaloa.

Desde que pararon los pies a su líder, “los Zetas” están dirigidos por un grupo de élite al que llaman “el comando negro”, aún más sanguinario. En los últimos meses, han asesinado a narcos rivales, periodistas, políticos, policías y militares en decenas de asaltos.

La atomización de los grandes cárteles mexicanos y sus guerras internas ha traído aún más violencia a la frontera más caliente del planeta, la línea que separa Estados Unidos de México. Antes, en tiempos de “El señor de los cielos”, Amado Carrillo, los narcos seguían un código de honor. Se respetaba a las mujeres o niños y no se asesinaba a la familia del rival. Pero hoy se muere y se mata por un simple mal gesto. “Los Zetas”, con su jefe en la cárcel, han diversificado el negocio. Ahora también se dedican a los secuestros.

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