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Arturo Cisneros habla en 'Bagdad rap' de la dignidad humana ante la barbarie de la guerra
 Documental de denuncia a ritmo de rap
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ELENA GONZÁLEZ
20 de mayo de 2005

A cinco días de la invasión estadounidense de Iraq el 20 de marzo de 2003 y cuando medio mundo andaba gritando 'no a la guerra', el pamplonés Arturo Cisneros cogió su cámara y se plantó en Bagdad acompañando a un grupo de brigadistas internacionales. Lo que allí vio, preguntó y grabó lo vemos ahora reflejado en el documental con ritmos musicales ‘Bagdad rap’.

PREGUNTA. Un día Arturo Cisneros se levanta y decide coger una cámara y plantarse con un grupo de brigadistas internacionales en Bagdad. ¿Qué pretendía?

RESPUESTA. Ser testigo directo de lo que estaba ocurriendo allí para recibir la información a través de una visión directa más allá de la que los medios de comunicación estaban dando en esos momentos. No olvidemos, que en esa fecha, marzo de 2003, Aznar estaba en el Gobierno y algunos medios de comunicación se encontraban alienados. Decidí marchar a Bagad ante la sospecha de la que la información que llegaba no era del todo completa sino falaz. Todo surge ante la necesidad de no permanecer impasible. De no ser un mero cómplice impasible de todo lo que allí iba a ocurrir días después.

P. Un productor musical en Bagdad. ¿Se podría haber titulado así el documental?

R. Ja, ja… No me parece un mal título. Pero, hay un Arturo que es productor musical, otro documentalista y otro activista de la solidaridad. Y a Bagdad van los tres. Movido por la solidaridad pero armado con una cámara de vídeo y con el conocimiento de la escena musical que me procura mi profesión. La suma de todo ello es ‘Bagdad rap’.

P. ¿Cuál fue el primer pensamiento que se le pasó por la cabeza cuando llegó a Bagdad?

R. Cuando entramos recuerdo que llevábamos doce horas metidos en un autobús porque habíamos entrado por tierra vía Ammam. De Bagdad, recuerdo una ciudad seca con mucho calor y recuerdo a la gente vestida de manera muy humilde. Me chocó porque, de entrada, todo eran sonrisas y parabienes. Guardo un grato recuerdo de esa hospitalidad, ese saber estar que ahora echo de menos y temo que han intentado destruir y lo han conseguido. Al margen de consideraciones políticas, recuerdo, esa dignidad, esa entereza a cinco días de recibir el ataque de EEUU.

P. ¿Qué mensaje intenta transmitir Arturo Cisneros con este documental? ¿Busca remover las conciencias o hay algo más?

R. 'Bagdad Rap' busca remover conciencias lanzando varios mensajes. Por un lado, pretende mostrar la parcialidad de algunos medios de comunicación, sobre todo estadounidenses, y el peligro que eso tiene. En este sentido, busca inculcar un sentido crítico al espectador y que éste valore la información que reciba y la juzgue. Por otro lado, habla de la dignidad humana ante la barbarie de la guerra. De la fuerza de la dignidad. También alerta de las terribles consecuencias que la guerra de Iraq ha tenido y tendrá en la población y el medioambiente mundial. Y, por último, lanza un mensaje de esperanza: el arte sirve como herramienta de resistencia ante el enemigo. Ésta frase no es mía sino de Picasso, la escribió a raíz del bombardeo de Guernica.

P. Y una vez terminado el trabajo y viendo el éxito de la crítica ¿cree que consigue su propósito?

Si mi propósito inicial era parar la guerra, éste no lo he conseguido. Pero, tengo otro objetivo en el que estoy centrado: la máxima difusión de la denuncia de lo que allí ocurrió y ocurre a través de una información independiente. Por poner un ejemplo, en Buenos Aires vieron ‘Bagdad rap’ 15.000 adolescentes. Allí, puedo decir que el objetivo está cumplido.

P. El documental también utiliza el rap y el hip hop como herramienta musical de denuncia de la guerra. ¿De qué manera?

R. La función principal de la música en ‘Bagdad rap’ es tratar de seducir a un público joven que difícilmente entra a una sala de cine a ver un documental. Consciente del poder de convocatoria que tienen artistas de la talla de Frank T, Ari, Zenit o Señor Rojo utilizamos su lírica, su poesía a la hora de hacer música como vehículo narrativo para denunciar la situación de los iraquíes que entendíamos era incompleta y tendenciosa.

P. En el documental, aparecen imágenes durísimas de iraquíes mutilados o bebés con malformaciones ¿Qué imagen recuerda como la más dura? Aquella que todavía hoy no se explica cómo la pudo grabar.

R. Hay dos. Una, la de un niño con los dos brazos calcinados por una bomba que además acabó con toda su familia. La otra imagen consta de muchas y me las mostró la doctora Hassan, responsable del Hospital Pediátrico de Basora. Cuando la conocí, me contó la realidad de su hospital, de los niños que nacen malformados, casos de leucemia infantil y me mostró imágenes de esos niños, fue durísimo. También, cuando me contó que las jóvenes de la zona temen quedarse embarazadas porque no saben si van a dar a luz a un niño o un monstruo.

P. Algunos medios le han apodado ‘el Michael Moore español'. ¿Exageran?

R. Se equivocan, más bien. Michael Moore es el documentalista de mayor éxito económico de la historia del cien mundial. Al principio, he de reconocer que me hizo ilusión pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que son más las cosas que nos distancian que las que nos unen. Ambos hemos hecho un documental contra la guerra pero cada uno utiliza un lenguaje diferente, él más light para estadounidenses. Y ‘Bagdad rap’ más frontal sin ningún tipo de censura.

P. 55.000 euros ha invertido Arturo Cisneros en la producción de este documental. ¿La experiencia le compensaría aunque no recuperase ni un euro?

R. Indudablemente. Para mí éste es el proyecto, a día de hoy, con peor resultado económico pero el que más satisfacciones me está dando. Lo único que me preocupa es no poder mantener una independencia económica que me permita seguir trabajando en esta línea.

P. ¿Se puede hablar de un antes y un después en la vida de Arturo Cisneros tras ‘Bagdad rap’?

Cada proyecto, cada pasito que das en la vida tiene un antes y un después. Pero, hay que seguir avanzando con paso firme en el camino emprendido de poder establecer una comunicación alternativa de gran difusión con un lenguaje alternativo para el público joven. A veces me siento como un explorador abriéndome paso en un nuevo lenguaje audiovisual que me permite profundizar en una situación y hacerlo de manera atractiva, en lo musical, en lo estético y en lo rítmico.

P. Desde el punto de vista humilde de Arturo Cisneros, el futuro de Iraq pasa por …

Yo sueño con un país libre, que decida su futuro, que gestione sus recursos. Un país cohesionado en el que convivan como lo hacían antes, desde hace miles de años, los distintos grupos religiosos y políticos. El futuro inevitablemente está ahí, de lo contrario no hay futuro.

P. ¿Tiene pensado, a corto plazo, coger la cámara y plantarse en algún otro lugar del mundo?

R. Pienso en volver a Iraq. Esto ha sido un “experimento”, una exploración y creo que vislumbramos algo de luz. Es como si hubiese abierto una puerta y ahora veo un largo camino y pretendo seguir ahondando en el fondo y en la forma. La situación está tan mal que hay que insistir, denunciar las desapariciones de iraquíes incluso de ámbitos académicos, la falta de democracia, la desestabilización, denunciar la política estadounidense en aquel país. Volver, sería como completar el círculo, mostrar allí ‘Bagdad rap’ le terminaría de dar sentido.


En cartelera, a partir del 20 de mayo

Madrid. Cines Princesa.

Barcelona. Cines Renoir Floridablanca.

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