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New Order decepciona y AMC se consagra en el Primavera Sound
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AGENCIAS
28 de Mayo de 2005

Los británicos New Order ganaron la batalla de congregar a más público, pero perdieron la guerra de la música, que tuvo como gran vencedor esta madrugada a American Music Club (AMC) en el festival barcelonés Primavera Sound.

A falta de datos oficiales, más de 20.000 personas asistieron ayer a la segunda jornada del Primavera Sound, y los que demostraron mayor capacidad de convocatoria fueron New Order, en su debut en España, que repasaron los temas de su nuevo álbum, "Waiting for the sirens' call", rescataron sus grandes clásicos e incluso rememoraron aquella época en la que se hacían llamar Joy Division.

Bernard Sumner, Peter Hook, Stephen Morris y Phil Cunningham, que suple en los teclados a Gillian Gilbert, iniciaron el concierto con "Love Vigilantes", y dedicaron la primera parte del concierto a sus composiciones más recientes.

Solo "Regret" (1992) se coló entre las canciones de sus dos últimos álbumes, como "Crystal", "Run Wild", "Jetstream", "Krafty" o "Hey now what you're doing".

New Order escaparon de la monotonía en la que estaban cayendo con "Transmission", la primera pieza de Joy Division que decidieron recuperar, que sonó bastante creíble a pesar de la insustituible ausencia de Ian Curtis y que fue el detonante para empezar a recordar los mejores tiempos de la banda con "Bizarre Love Triangle", "True Faith", "Temptation" y "Love will tear us apart", segundo rescate de Joy Division y el punto álgido del concierto, con todo el público coreándola al unísono.

Como era previsible, la banda se guardó para el bis "Blue Monday", el sencillo que les catapultó a la fama, al que le añadieron un curioso detalle: un sampler de "Can't get you out of my head" de Kylie Minogue.

New Order no mostraron un gran nivel en directo, aunque tal vez no les hiciera mucha falta porque el éxito lo tenían asegurado de antemano. Bernard Sumner no estuvo demasiado fino en la voz, y el resto de la banda tampoco consiguió sonar compacta en todo el concierto, a pesar de los más de 25 años que llevan juntos.

Todo lo contrario que AMC, la banda californiana que fundó Mark Eitzel y que funcionó entre 1983 y 1994, cuando, junto a Palace, Cowboy Junkies, Codeine, Idaho, Bay, Lambchop, Mojave 3, Red House Painters, Will Oldham, Son Volt o Smog dieron un nuevo aire al country y a la música folk-rock.

Recuperados para la causa el año pasado con la edición de "Love songs for patriots", dos guitarras, un piano eléctrico, un bajo y una batería sirvieron para recuperar canciones de discos como "The restless stranger", "Engine", "California", "United Kingdom", "Everclear", "Mercury" o "San Francisco".

A medio camino entre el regusto country con un poso de soul y de intimismo torturado, más un ápice de amargura, Eitzel conmovió desgranando historias de desamor explicadas por un perdedor como "Challenger", "Cigarettes and juice" o "America loves the minstrel show", tarareadas en voz baja hasta por las bombillas colocadas en el pasamano de la escalera de acceso al escenario Rockdelux.

En medio de los contrastes que permite el Recinto Fórum, donde conviven hoteles de lujo con la térmica de Sant Adriá y la vecina La Mina, y mientras el equipo de seguridad expulsaba hasta a cinco personas que pretendían entrar por mar, nadando, un público cosmopolita, con profusión de ingleses, norteamericanos y franceses, disfrutó también de la organización, que cumplió los horarios con puntualidad británica.

Otras de las actuaciones más seguidas en este festival urbano, que destaca por su tamaño y por la ausencia de polvo, así como por los miles de vasos de plástico chafados y esparcidos por el suelo, fueron Mercury Rev, que centraron el repertorio de su concierto en sus tres últimos álbumes, especialmente en "The Secret Migration".

La época de ruido y distorsión ya no tiene cabida en los conciertos actuales de Mercury Rev, cuyo objetivo ahora parece ser buscar la belleza más absoluto a cualquier precio, para lo cual optaron por canciones como "Goddess on a highway", "Holes", "Opus 40", "Funny Bird" o "The Dark is Rising", en un final que acabó empalagando al personal.

Cerró el turno de grandes estrellas, en el escenario principal, equipado con un potente y directo equipo de sonido Land Array V2, The Human League, que planteó muchos interrogantes sobre su vigencia, actualidad y necesidad.

En formato de septeto, canciones como "Seconds", "The mirror man", "All I've ever wanted", "Love action", "Fascination" o "Don't you want me baby?", más un bis de Girogio Moroder, sonaron a tecno-pop de los 80, añejas incluso para los representantes de las administraciones presentes, Xavier Marcé -Generalitat- y Carles Sala -ayuntamiento-.

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