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El ama de casa más leída de Internet se llama Hernán Casciari
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BELÉN TOLEDO
28 de julio de 2005

La mujer gorda más famosa de Internet es en realidad un argentino. Se llama Hernán Casciari y nació en una ciudad llamada Mercedes en 1971. En España se ha hecho famoso por el blog de la mujer gorda , el blog de ficción más famoso en castellano, y también por las bitácoras del vidente Juan Dámaso y el Diario de Leticia

Casciari pertenece a esa generación de escritores que ahora andan por la treintena, que empezaron golpeando una máquina de escribir y ahora se suben con entusiasmo al carro de Internet. Al final, como él mismo dice, se trata siempre de contar historias.

Usted comenzó escribiendo novelas, y le fue bien porque ganó importantes premios siendo muy joven, ¿por qué empezó a hacer literatura a través de weblogs?

Por casualidad. Cuando llegué a España en el año 2000 no podía escribir porque los regionalismos me tenían paralizado. Yo siempre había escrito como se habla en Argentina y me sentía incapaz de hacerlo a la manera española. Estaba claro que no podía hacer una novela dirigida al público español hablando de “vos”, pero tampoco me salía usar la palabra “tú”, porque ya desde pequeño, cuando en mi país leía libros impresos en España, el castellano que se habla aquí me parecía tremendamente forzado.

Así que estuve dos años callado, tratando de adaptarme a los códigos de aquí. Yo hago humor, y no se puede hacer humor si no se dominan totalmente los códigos. Mientras, descubrí que existían los blogs, y abrí uno en septiembre de 2003 como un chiste para mis amigos argentinos. Así nació la familia Bertotti, y fue entonces que me di cuenta de que determinados tipos de humor, determinadas historias, son universales.

Su blog más leído es el de una mujer gorda, ¿por qué eligió a este personaje?

Descubrí en un artículo del Ciber País que existían los blogs. Mientras leía el artículo di por supuesto que todos los blogs serían de ficción, pero cuando me asomé a Internet a ver qué se estaba escribiendo en este formato nuevo, vi que no había nadie escribiendo cuentos, ¡que es lo más divertido!

Decidí entonces hacerlo yo, y pensé que el mejor chiste sería que el autor de un blog fuera precisamente un analfabeto digital. Y un analfabeto digital es, por ejemplo, mi madre. Por eso Mirta Bertotti- la protagonista de “blog de una mujer gorda”- tiene un 70% de mi madre. Cuando pienso en cómo reaccionaría Mirta ante cualquier situación, pienso en cómo reaccionaría mi madre.

Y si Mirta es su madre, usted debe ser Nacho, ¿no? – Nacho es el hijo mayor de “la mujer gorda”, el chico perfecto y adorado por su madre.

Bueno (riendo), yo más bien soy el Caio. (Caio es el hijo segundo, un desastre de adolescente que se dedica, a ratos y entre otras lindezas, a hacer esculturas con excrementos).

En España ha tenido mucho éxito otro de sus blogs: el del vidente Juan Dámaso. Ahora que sé que es un personaje inventado, no me explico cómo a veces acierta.

Ahí, con el blog de un vidente, fue cuando me planteé en serio esto de hacer blogs, y, más concretamente, blogs con humor dirigido a españoles. Quería ver si podía divertir a un grupo de personas muy concreto: a jóvenes y adolescentes españoles. Esto de que acierte a veces me sorprende hasta a mí mismo, supongo que es porque, entre muchos anuncios descabellados, meto también algunos que son posibles. Y, de vez en cuando, se cumplen.

¿Y el señor que aparece en la página, quién es?

Capturé la imagen del Google, igual que el resto de fotografías de mis blogs: las fotografías de la familia Bertotti, por ejemplo, son de una familia hondureña que nunca se ha quejado. Respecto a la foto del vidente, un señor me mandó una carta para quejarse por el uso de su imagen. Pero no he vuelto a saber nada más de él.

Estoy segura de que la muchos internautas que navegan por sus blogs lo hacen convencidos de que los personajes que hay detrás son reales, ¿qué hace cuando un lector quiere hablar con uno de los protagonistas de sus ficciones?

Bueno, es que eso es lo que yo pretendía y lo que más me gusta: que la literatura y la realidad se mezclen, que lo real quede en suspenso. A lo largo de estos años con el blog de la mujer gorda he ido dando datos para que se note que el autor soy yo, y ahora es muy fácil descubrir que los personajes de mis blogs no existen. Pero al principio yo contestaba a los comentarios y a los correos electrónicos en nombre de Mirta.

Hubo anécdotas muy curiosas, como una señora que se enterneció con uno de los artículos, y me escribió contándome (bueno: contándole a Mirta) que trabajaba en una tienda de perfumes y que podía elegir el que más me gustara. Llamé a mi madre entonces, y fue ella quien escogió el perfume y lo recibió.

Después de que todo el mundo se enterara de que Mirta Bertotti era pura invención hubo muchos lectores decepcionados, que luego volvieron a engancharse a la historia sabiendo ya que estaban leyendo un relato. Lo curioso es que los envíos de algunos lectores no cesaron: justo entonces nació mi hija y recibí regalos para ella.

Y a lo largo de los miles de comentarios a los que usted responde en nombre de Mirta Bertotti, ¿ha habido ocasiones en las que ha llegado a hacer una amistad con un lector en nombre del personaje?

He hecho amistades muy intensas, pero en mi nombre y no en el de mis personajes. El mejor ejemplo es el dibujante que ilustra el blog de una mujer gorda, Bernardo Erlich: nos conocimos por Internet, trabajamos juntos, y todavía no nos hemos visto.

Ante el éxito del blog de Leticia, en el que usted habla por boca de la Princesa de Asturias, ¿no le han pegado un toque desde la casa real?, ¿por qué Leticia nunca se sale de tono en su página?

El nacimiento del blog de Letizia tuvo un porqué: yo quería que me leyera el público en general, porque si hay algo que no me gusta de los blogs es que la mayoría de la gente que los lee son quienes a su vez se encargan de hacer uno propio, y el resultado es un mundo demasiado cerrado.

Por eso, cuando el Príncipe anunció su compromiso aproveché para escribir una bitácora sobre Letizia. Conseguí además que apareciera en el primer puesto del Google cuando se tecleaba el nombre de la Princesa. El objetivo era captar a quienes entran a Internet buscando noticias del corazón, que son muchos.

Además, hacía marketing indirecto de mis otros blogs: en mis relatos, la Princesa lee el blog de la mujer gorda, y el Príncipe lee mi blog personal, Orsai.

Desde la Casa Real no me han dicho nada, porque el blog es muy respetuoso. Es lo que opinaría Letizia si ella pudiera escribir.

Hay un nuevo camino para la Literatura: la Blogonovela

Usted afirma que el futuro de la literatura está en los blogs, en ser leído “en tiempo real”. ¿Con esto de Internet, la literatura no va a perder sosiego, esa sensación del lector de dejarse llevar sin más por la historia que ha creado otra persona?

Es que no creo que la literatura tradicional vaya a desaparecer, no puede hacerlo: es lo más hermoso del mundo sentarse en la tarde a leer. Pero escribir tiene ahora un nuevo camino, que no anulará los anteriores: un nuevo género, que en Portugal han bautizado acertadamente como blogonovela, que es al fin escribir una historia por entregas y teniendo además la participación del lector de forma inmediata a través de los comentarios. Las posibilidades que se abren son tan interesantes como que el protagonista de un relato se vea involucrado en los acontecimientos reales que van marcando la actualidad.

¿Y no echa de menos escribir sin que nadie le importune?

Al contrario: realmente me costaría mucho volver al sistema tradicional, a escribir en solitario.

En un artículo que publicó el verano pasado hablaba de que las reglas del castellano son demasiado sesudas. De que si fuera la gente de la calle la que hace avanzar el idioma, sería más dinámico y divertido. “Si al mataburro lo escribiéramos nosotros, los calleparlantes, otro gallo corococó, sin lugar a humm” dejó usted escrito. Pues, fuera de bromas, eso es lo que está pasando gracias a Internet. ¿No va a ser un problema mantener la unidad del idioma?

La calle siempre fue el río por el que las lenguas pasan y se modifican. Esto sigue ocurriendo, sólo que ahora Internet es cada vez más la calle, y la lengua evoluciona mucho más rápido porque en la Red se mezclan todos los hispanohablantes, de todos los países: un mundo babélico. Lo que me está pareciendo, y escribí en ese artículo , es que la Real Academia de la Lengua está lenta de reflejos a la hora de registrar todos esos cambios.

Gracias a Internet, los lectores corrigen a los periodistas en tiempo real y las fuentes de información se multiplican. Pero también está la parte mala: los confidenciales y los rumores tienen el campo de cultivo más rápido y abonado de todos los tiempos. ¿Qué va a pasar con el periodismo en Internet?

Todo se decanta por la profesionalidad: hay millones de blogs, pero yo cuando me quiero enterar de algo acudo sólo a unos pocos, como el de Ignacio Escolar. El lector va donde hay una seguridad: igual que en la prensa tradicional. De hecho, no hay muchas bitácoras con una audiencia fija y continua: periodísticos, pocos, y de ficción, sólo el mío. Internet es una marabunta de personas que hablan, pero el noventa por ciento no tiene nada que decir, igual que en la calle.

No he visto un país que hable tanto de sí mismo, y con tanto cariño y fe en el tópico, como Argentina, ¿por qué este orgullo patrio, aunque sea para criticarse?

La mayoría de los blogs argentinos son de argentinos que están fuera, y esto ayuda a que se desdibujen las críticas. En España la gente se ríe menos de ella misma y esto se nota mucho, por ejemplo, en la publicidad, que no tiene el protagonismo que debería tener, no es creativa, no gana premios...

Esto es porque el español se ríe mucho del de la Comunidad Autónoma de al lado, pero le cuesta aplicarse el chiste a sí mismo. Los únicos que ahora están empezando a entender esto, y a mirar con humor sus propios defectos, son los vascos. Cataluña es la zona más seria, el último país en el la gente va a reírse de sus costumbres. Argentina es muy cariñosa consigo misma y sabe encajar bien todo lo malo que tiene.

Los seguidores de la mujer gorda estamos preocupados ¿Cómo está Mirta Bertotti? ¿Qué está haciendo durante las vacaciones?

Pues ahora (doce y media de la mañana) está empezando a hacer la compra. Descansando porque el uno de agosto vuelve a escribir en su blog.

“Mi próximo proyecto mezcla Internet y Televisión”

”Más respeto, que soy tu madre” es el título de la novela sobre la familia Bertotti que estará en las librerías a partir de septiembre. ¿El libro va a reflejar el blog de la mujer gorda, o va a introducir nuevas historias?

Habrá dos novelas: una para España y otra para Latinoamérica. En la versión española, Mirta se llama Lola, vive en Galicia y habla en español y no en argentino. Hemos decidido hacerlo así por la diferencia entre el formato digital y el papel: en Internet el mensaje puede ser universal, cualquier código sirve para todo el mundo porque los comentarios de los internautas son una gran ayuda: se van aclarando unos a otros lo que significa cada cosa. En los libros no se puede hacer esto.

¿Proyectos nuevos para seguir haciéndonos reír?

Vamos a seguir experimentando con Internet, y a hacer cosas nuevas. Estoy preparando con Globomedia el primer blog con un equivalente en televisión, que se inaugura el 29 de agosto.

Será una comedia de situación, algo parecido a Siete Vidas. El blog se actualizará los lunes, y ese mismo día se emitirá el capítulo de televisión. Se trata de que los lectores del blog no sepan que es el equivalente a la comedia de la tele, sino que crean que es una historia real. Es por esto que, obviamente, no puedo decir cuál es la dirección de la página...

En cualquier caso, este blog será, al fin, otro formato para lo mismo: contar historias. Tenemos que aprovechar todos estos caminos nuevos para seguir haciendo Literatura.

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Hernán Cascieri, el autor del blog de una mujer gorda
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