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INFORMATIVOSTELECINCO.COM
22 de enero de 2008
Agustín García-Gasco Vicente, Arzobispo de Valencia, ha devuelto voz al sector más duro de la Iglesia. Recuperando un nacionalcatolicismo diluido desde hace años en España, ha arremetido contra la laicidad del Estado en una clara alusión al Gobierno. "Algunos en nuestros días pretenden hacer creer que en una democracia que quiera de veras serlo, la religión y, particularmente, la religión católica, debe ser excluida de cualquier espacio público", ha afirmado para reivindicar el espacio del cristianismo.
El arzobispo de Valencia ya lanzó las críticas más duras en la manifestación celebrada el 30 de diciembre en Madrid. Entonces alertó de que "los ataques a la familia cristiana no respetan la Constitución y "conducen a la disolución de la democracia".
La posición beligerante del sector eclesiástico ha aumentado la crudeza de los mensajes de los purpurados. Si Ricardo Blázquez aboga por un tono dialogante y por "no culpar a derechas ni izquierdas" de las dificultades de la religión, García-Gasco predica contra "el laicismo radical, idea enferma de la necesaria y justa laicidad, se vuelve contra los hombres y contra la sociedad".
"En el intento de descristianizar la sociedad y la vida individual que estamos sufriendo, la propia cultura del humanismo ateo que nos envuelve desintegra la sociedad y se desintegra a sí mismo como cultura humana", ha predicado el Arzobispo de Valencia.
"Vacío moral"
Gasco ha repasado los temas que afectan a la sociedad actual. "Produce espanto la perspectiva de una sociedad construida en el vacío moral donde todo puede ser legitimado: el aborto, la guerra, el terrorismo, la infidelidad, el engaño y la traición".
CGS
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