Ejecucciones letales contrarias a la ética médica
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INFORMATIVOSTELECINCO.COM
4 de octubre de 2007

Continúa el debate sobre el uso de las inyecciones letales. Amnistía Internacional ha presentado un informe en el que se considera que este tipo de ejecuciones son contrarias a la ética médica de los facultativos y de las enfermeras. Una de las primeras consecuencias de este debate es que en el Estado norteamericano de Texas se ha paralizado la ejecución del reo número 27.

El documento, "Ejecución por inyección letal: un cuarto de siglo de muertes por envenenamiento a manos del Estado", examina las repercusiones jurídicas y éticas que entraña la utilización de este tipo de inyecciones.

El coordinador de Salud y Derechos Humanos de AI, Jim Walsh, ha señalado que "los profesionales de la salud reciben formación para trabajar en favor del bienestar del paciente, y no para participar en este tipo de ejecuciones".

Ejecución paralizada en Texas

El Estado de Texas ya ha respondido a la controversia. La Corte de Apelaciones del estado ha suspendido provisionalmente la ejecución del hondureño Heliberto Chi, sentenciado por homicidio.

Los abogados del recluso presentaron un recurso en el que argumentaban que no debía aplicársele la pena hasta que el Supremo se pronuncie sobre la constitucionalidad de la inyección.

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A los reos ejecutados se les suele inyectar una dosis masiva de tres sustancias químicas


El máximo Tribunal del país ha decidido analizar esta cuestión, debido a dos apelaciones hechas en el estado norteamericano de Kentucky. Esas apelaciones argumentan que la inyección letal es un método de ejecución "cruel e inusual", lo cual, teóricamente, va en contra de los principios de la Constitución de los Estados Unidos.

Más de 1.000 ejecutados en los últimos 25 años

Desde 1982, un número muy superior a mil personas han sido ejecutadas con ese método en distintas partes del mundo, según datos de la AI.

En los casos de ejecución por inyección letal se suele inyectar una dosis masiva de tres sustancias químicas: tiopental sódico, que provoca una rápida pérdida del conocimiento; bromuro de pancuronio, que causa parálisis muscular; y cloruro de potasio, que produce un paro cardiaco.

La profesión médica ha expresado preocupación ante el hecho de que, de aplicarse una cantidad insuficiente de tiopental sódico, el efecto anestésico puede pasar antes de que se paralice el corazón del condenado, lo cual le expondría a sufrir un dolor insoportable. EPF

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Imagen de la ejecución por inyección letal de Amilcar Cetino Perez en junio de 2000. Foto: AP.
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