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REBECA SAN CRISTÓBAL OREA
17 de marzo de 2008
Han pasado cinco años desde la famosa reunión de las Azores en la que Estados Unidos al frente, y Gran Bretaña y España como aliados, decidieron invadir Iraq con la promesa de llevar la democracia a Oriente Medio. La idea de un futuro brillante pronto se vio apagada por la aplastante realidad: miles de personas han muerto o han sido mutiladas desde el 20 de marzo de 2003. Bajo el nombre 'Matanzas y desesperación', Amnistía Internacional ha querido reflejar en un informe la realidad que se vive en ese país.
La organización describe el devastador impacto que ha tenido la invasión: más de cuatro millones de personas desplazadas de sus hogares. Además los iraquíes se han visto sometidos a torturas, detenciones injustificadas, mutilaciones y asesinatos.
La vida en Iraq
En la actualidad, dos de cada tres iraquíes siguen sin tener acceso a agua potable, casi ocho millones de personas necesitan ayuda de emergencia para sobrevivir y el 43% vive con menos de un dólar al día. Como consecuencia, los sistemas de salud y educación prácticamente se han desmoronado.
Cifra de asesinados
La cifra de personas muertas en Iraq desde la invasión en marzo de 2003 se desconoce pero, según el estudio más amplio realizado hasta ahora, el de la Organización Mundial de la Salud junto a el gobierno iraquí, más de 150.000 personas habían muerto hasta junio de 2006.
De cara al futuro el problema más preocupante es la pena de muerte, reinstaurada por el gobierno iraquí el 8 de agosto de 2004. Cientos de personas han sido condenadas a muerte desde esa fecha y decenas de ellas han sido ejecutadas.
 Aunque en teoría la guerra acabó en mayo de 2003, las muertes no han dejado de sucederse en Iraq. Foto: EFE.
Justificación de la invasión
En varias ocasiones Tony Blair declaró que su compromiso con Iraq era el de "usar los recursos del país para beneficio de los dueños: el pueblo iraquí". Pero, con el tiempo, quedó demostrado que uno de los principales objetivos de la invasión era el de apoderarse de las reservas de petróleo de Iraq, las segundas mayores del mundo.
Por su parte, Bush ha mantenido que el objetivo principal de la guerra contra Iraq era el de defender al mundo de la supuesta amenaza de las armas de destrucción masiva que tenían los iraquíes. A día de hoy todavía no han conseguido dar con las armas y el propio presidente de los Estados Unidos ha llegado a reconocer que no existían.
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