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ÁLVARO GONZÁLEZ
2 de Noviembre de 2007
El asesinato de una mujer italiana a manos de un rumano ha servido de pretexto al Gobierno de Romano Prodi para endurecer la ley respecto a los inmigrantes que viven en el país. A partir de ahora, los que sean considerados "peligrosos para la sociedad" serán expulsados de Italia, aunque sean ciudadanos de la Unión Europea.
El martes Giovanna Reggiani, de 47 años, esposa de un capitán de la Marina militar, fue hallada en coma semidesnuda en un descampado. Había sido violada y asesinada a golpes por un rumano, Nicolae Romulus Mailat, de 24 años. La policía no tardó en dar con él gracias a la denuncia de otra mujer que vio cómo el agresor se deshacía del cuerpo. La testigo también era rumana.
No es extraño, los rumanos son la comunidad foránea más numerosa en Italia. Representan 15,5% de los casi cuatro millones de extranjeros residentes en la República. Desde la entrada de su país en la Unión Europea, el flujo migratorio de rumanos hacia Italia ha aumentado considerablemente. Así como la delincuencia. Según el alcalde de Roma, Walter Veltroni, "en los primeros siete meses del año, los rumanos conformaron el 75 por ciento de los arrestos de aquellos que violaron, robaron, mataron. Claramente, tenemos un problema específico".
Expulsión inmediata
La solución al problema no se ha hecho esperar. Romano Prodi, primer ministro italiano, ya había comentado el asunto de los crímenes cometidos por extranjeros en numerosos foros internacionales. De hecho, esta misma semana su gabinete envió al Parlamento un paquete de legislación en materia de seguridad, incluyendo la citada medida de expulsión de inmigrantes. Tras conocer la muerte de Giovanna Reggiani, en una reunión de emergencia decidió aplicar la medida por decreto.
 Calin Popescu Tariceanu
El presidente rumano, Calin Popescu Tariceanu, ha sido el primero en comprender el decreto y ha afirmado que está preparado para recibir las repatriaciones. No en vano, la prensa de su país estos días se manifiesta en una línea similar a la italiana. El porqué: los culpables no son rumanos, sino gitanos rumanos, los roma. En este sentido, tanto el rey de los gitanos rumanos, Florin Cioaba, como la asociación roma "Romani Criss" han criticado a la prensa rumana por responsabilizar a toda una minoría de un delito privado. Dan mala imagen internacional de esta étnia, arguyen. Lo mismo que la prensa dice de ellos con respecto a todos los rumanos.
"Ciudadanos peligrosos"
El mecanismo ya está en marcha. El Gobierno italiano prepara la expulsión de miles de "ciudadanos peligrosos". La cuestión, lo que cualquiera se pregunta llegados a este punto, es qué es un ciudadano peligroso. Cómo se alcanza esa condición. Según el jefe de la policía italiana, Antonio Manganelli, el primer grupo que lo conforman son los extranjeros con antecedentes penales o, en su defecto, recién excarcelados en Italia.
Hasta ahí, muy comprensible. Los interrogantes aparecen en el segundo grupo: Serán expulsados quienes carezcan de medios de subsistencia. En sus propias palabras: la peligrosidad social del individuo será establecida, no solamente revisando sus antecedentes penales, sino también su nivel de vida y, por lo tanto, su capacidad de mantenerse.
La policía, juez y parte
La capacidad de mantenerse de los extranjeros es un supuesto bastante confuso y relativo. Máxime cuando la competencia para valorarlo recaerá sobre la propia policía, que establecerá según su criterio quiénes son los que no cuentan con los requisitos para permanecer en Italia. Y para los que después de ser tachados como "peligrosos para la sociedad" regresen ilegalmente, se prevén penas de hasta tres años de cárcel.
Para el ministro del Interior, Giuliano Amato, la medida "no significa una caza de los rumanos, sino de los delincuentes rumanos". Para Silvio Berlusconi, líder de la oposición, no es suficiente, "es un parche improvisado", ha sentenciado.
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