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INFORMATIVOSTELECINCO.COM/AGENCIAS
5 de febrero de 2008
La ceremonia de los Oscar, la gran fiesta del cine, calienta motores. La huelga de guionistas parece tocar a su fin y hace concebir la esperanza de una gala como dios manda. El aperitivo (o habría que decir el almuerzo) lo han tenido los candidatos con la tradicional comida en la que se conocen un poco entre ellos y sueltan sus impresiones a la prensa. Estuvo Bardem, nuestro Javier Bardem, aunque sólo al ágape. Ni una palabra para los periodistas.
Al evento, celebrado en el Beverly Hilton de Los Ángeles, acudieron 11 de los 19 actores aspirantes al Oscar.
En su edición número 27, el almuerzo ofrecido por la Academia presentó un menú que incluía, entre otros platos, la ensalada "Beverly Hilton", con papaya, mango y queso de cabra; canapés variados, filetes de salmón atlántico y una mousse de chocolate.
El sello de Clooney
Pero antes de disfrutar de ese banquete, un total de 14 nominados al Oscar, incluidos directores, hicieron acto de presencia en uno de los salones del hotel para compartir sus impresiones con los medios de comunicación.
George Clooney, el galán por excelencia de Hollywood, fue quien con su carisma y encanto personal se llevó de calle a todos los presentes.
"No me gusta Daniel Day-Lewis, le he visto robando", dijo bromeando en alusión a su compañero y rival por el Oscar al Mejor Actor. "Comparar el arte es algo tan complicado... y su nivel tan alto, que estoy orgulloso simplemente de poder sentarme a su lado".
Entre los demás hubo besos ostentóreos como el de Viggo Mortensen a Julian Schnabel, director de "The Diving Bell and the Butterfly", y humildad entre los más jóvenes como Ellen Page o Jason Reitman nominados por "Juno" a Mejor actriz y Mejor director respectivamente, volcados en disfrutar de la ocasión por si no vuelven a verse en una igual.
LA
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