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La historia oculta del asalto a la prisión de Jericó
 Las fotos del asalto
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IÑIGO SÁENZ DE UGARTE
15 de marzo de 2006

Los vigilantes británicos de la prisión de Jericó comunicaron a los responsables del centro que salían a arreglar un coche. En realidad, no tenían ninguna intención de regresar. Al verles atravesar el primer control israelí, el coronel Ronnie Blekin ya sabía lo que tenía que hacer. Los acontecimientos de las últimas semanas revelan que Israel lo tenía ya todo preparado para asaltar el penal.

La operación militar concluyó nueve horas después con la rendición de seis importantes ocupantes de la cárcel: el líder del Frente Popular de Liberación Palestina (FPLP), Ahmed Saadat y de cinco de sus hombres. Israel acusa a Saadat de ser el inductor del asesinato del ministro Rehavam Ze’evi en 2001.

¿Hubo un pacto previo entre EEUU y el Reino Unido con Israel? Londres lo desmiente. “Decidimos no contar a nadie el momento exacto de la retirada pensando en el riesgo para la seguridad de nuestros observadores, pero también precisamente para asegurarnos de que no pareciera un acuerdo con el Ejército israelí”, ha dicho el ministro de Exteriores, Jack Straw.

La historia real de lo ocurrido en las últimas semanas revela que Straw no dice la verdad. Sin embargo, los indicios y la correspondencia cruzada entre las partes implicadas también demuestran que el desenlace era bastante previsible.

Los observadores británicos se subieron a un vehículo a las 9.30 de la mañana del martes. Sin más explicación que una vaga referencia a las reparaciones de un coche, abandonaron la prisión. En ese momento, no había ningún representante norteamericano en las instalaciones.

El vehículo llegó hasta el primer control israelí y lo atravesó. Allí estaba el coronel israelí Ronnie Blekin, que ya sabía lo que tenía que hacer. 30 minutos después comenzó el asalto.

Semanas atrás, su Gobierno había entregado a Blekin las órdenes necesarias. Sin necesidad de convocar a todo el Gabinete, el primer ministro, Ehud Olmert, y los ministros de Defensa y Exteriores acordaron dar las instrucciones necesarias para tener a las tropas preparadas.

Presos palestinos de la prisión de Jericó
Los presos que abandonaban la presión fueron esposados y obligados a desnudarse por los soldados. Foto: AP.


Todos ellos pensaban que era cuestión de tiempo que los observadores internacionales renunciaran a ejercer su labor o que el nuevo Gobierno de Hamás pusiera en libertad a los convictos. Cualquiera de las dos noticias supondría una ruptura del acuerdo internacional con el que se había solucionado una crisis anterior.

En el 2001, un comando palestino asesinó a tiros en un hotel de Jerusalén al ministro israelí de Turismo, Rehavam Ze’evi. El FPLP vengaba así la muerte de uno de sus dirigentes a manos del Ejército judío. Ze’evi, líder de un partido ultraderechista que contaba con unos pocos diputados, era un político influyente y popular en los medios más nacionalistas de la política ya desde sus tiempos de general. Abogaba por la “transferencia”, un eufemismo con el que se refería a la expulsión de los palestinos de Gaza y Cisjordania.

Israel acusó a Saadat de haber ordenado su muerte. Durante la invasión de Cisjordania, el dirigente del FPLP se refugió en la Mukata de Arafat, en Ramala. La mediación internacional permitió su internamiento en la prisión de Jericó, con la presencia vigilante representantes del Reino Unido y EEUU.

Todo cambió con la victoria de Hamás

Los palestinos dan por hecho que los británicos pactaron con los israelíes el fin del acuerdo. La coincidencia resulta muy sospechosa. Afirman que nadie había puesto en peligro la seguridad de los observadores. Están seguros de que el Reino Unido y EEUU decidieron por su cuenta que ya no les interesaba controlar la aplicación de un acuerdo firmado por un Gobierno palestino que ya no existe.

“La gente cree que los británicos conocían con antelación el asalto. Está claro que la única fuente de peligro era el Ejército israelí”, ha denunciado la diputada Hanan Ashraui. “No había una amenaza palestina a la seguridad de norteamericanos, británicos o presos. Me parece que aquí se ha respirado un ambiente de provocación”.

Sin embargo, las autoridades palestinas no pueden afirmar que les ha sorprendido por completo el desenlace de la crisis. En dos ocasiones recientes, el 17 de febrero y el 8 de marzo, Londres comunicó a ambas partes que no estaba satisfecha con la situación que se vivía en el interior de la prisión. Acusaba a la seguridad palestina de violar su parte del acuerdo: Saadat y los otros presos buscados por Israel tenían derecho a usar teléfonos móviles y no había ningún control en las visitas.

Pero eso no era lo más importante. La última carta de protesta decía: “El futuro traspaso del poder a un partido que ha exigido en varias ocasiones la liberación de los detenidos de Jericó cuestiona también la posibilidad de mantener la misión de vigilancia”.

Londres se refería a la victoria de Hamás en las recientes elecciones palestinas. Los integristas se mostraron a favor de liberar a Saadat. De hecho, están negociando con su partido para que entre en un Gobierno de coalición y su excarcelación iba a terminar siendo una de las bazas negociadoras. El propio presidente palestino, Abú Mazen, no descartó aprobar su salida de prisión.

Cuando hace una semana los israelíes recibieron la última nota diplomática de los británicos y norteamericanos la interpretaron como lo que era: el anuncio de que estaban a unos días de abandonar la prisión.

Según la prensa israelí, el Gobierno sabía también que para el 15 de marzo ya no habría vigilantes extranjeros cerca de Saadat. No hubo coordinación entre Londres, Washington y Jerusalén, pero con la fecha en mente los israelíes no necesitaban nada más.

Después del asalto, la ministra de Exteriores, Tzipi Livni, telefoneó a los jefes de la diplomacia de EEUU, el Reino Unido, España, Egipto y Jordania para informarles de la situación. Ninguno de ellos aparentó estar sorprendido y, según los israelíes, ninguno condenó el asalto.

MÁS INFORMACIÓN

“A sudden exit, a jail is stormed - and Israel's long wait is over” en The Guardian.

“Jericho events were sparked by Hamas victory”, en Haaretz.

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Un tanque israelí, junto a un grupo de presos palestinos, obligados a desnudarse tras salir de la prisión. Foto: AP.
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