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DAVID CACHO
12 de octubre de 2007
El torero gaditano deja los ruedos después de diecisiete años de experiencia. Jesulín de Ubrique ha toreado los toros con el mismo desparpajo que la vida. Sin complejos.
Con dieciséis añitos ya tomaba la alternativa. Pronto demostró que lo suyo no eran los tapujos. En su debut el de Ubrique animó a torear a su apoderado. Uno de los banderilleros le quita la muleta pero, ante la insistencia de Jesulín, Manuel Morilla vuelve a cogerla.
El "espectáculo", con revolcón para el apoderado incluido, le costó al torero una multa de sesenta mil euros.
Jesulín ha sido al toreo lo que los "best-seller" a la literatura. 161 corridas llegó a torear en un año. La más antológica, seguro, ésta. "Va por ellas", una tarde de octubre del 95 en Aranjuez. Hasta las comentaristas eran mujeres. Jesulín llegó a decir que los pitones de los toros saben a pezón de mujer. Así de claro.
Cantante
De algunas, como de cantar, Jesulín se ha arrepentido. Aunque, de una manera o de otra, dentro y fuera de la plaza, siempre ha sido el centro de atención.
La despedida en Zaragoza
Pero la última corrida no acompañó a la despedida del maestro. "Jesulín" lo intentó de mil maneras, pero fue imposible por culpa de los toros de "Marqués de Domecq", su absoluta falta de raza, abortaron el triunfo. Sin embargo, se ha llevado el emotivo y sincero reconocimiento del público, la afición y los profesionales presentes en la plaza de Zaragoza.
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