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INFORMATIVOSTELECINCO.COM/AGENCIAS 12 de marzo de 2008
Nueva polémica en torno a los Juegos Olímpicos de Pekín. Human Rights Watch (HRW) ha denunciado que los obreros de zonas fuera de Pekín que participan en las obras de los Juegos Olímpicos 2008 son "habitualmente explotados, no tienen salarios dignos y trabajan en condiciones peligrosas, sin seguros de accidentes, ni acceso a servicios médicos o sociales".
La Organización No Gubernamental (ONG), con sede en Nueva York (EEUU), ha publicado un informe de 61 páginas titulado "Un año de mi sangre", con el que pretende documentar los incumplimientos por parte del Gobierno de China de sus "reiteradas promesas de protección de los derechos de los trabajadores inmigrantes en la construcción".
Denuncia "las privaciones que implica la naturaleza discriminatoria del sistema comunista de registro civil (hukou)", ya que los trabajadores de fuera de Pekín no se pueden inscribir y, por tanto, "no tienen acceso a los beneficios de la seguridad social".
Según los datos de HRW, el 90 por ciento de la fuerza laboral del sector de la construcción en Pekín lo conforman cerca de un millón de chinos procedentes de otras zonas del país.
"Esos trabajadores son el músculo que hay detrás de la construcción de las infraestructuras relacionadas con la celebración de los Juegos Olímpicos", que comenzarán en la capital china el próximo 8 de agosto, según la organización.
En su informe, la organización estadounidense asegura que los empresarios, a menudo, pagan a los trabajadores menos del mínimo legal e, incluso, algunos no ofrecen retribución alguna durante meses y no firman contratos o seguros médicos y de accidentes, "exponiendo a sus empleados a enfermedades o lesiones debido a las peligrosas condiciones de trabajo".
La directora de HRW en Asia, Sophie Richardson, ha declarado que "el COI debería asegurarse de que los trabajadores que trabajan en las instalaciones olímpicas al menos son tratados justamente y de acuerdo con la ley china y los estándares fundamentales en materia de derechos humanos".
Un cambio de gafas
En Pekín, el portavoz oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Qin Gang, ha sentenciado: "Lo que dice esa organización no merece la pena ni comentarse".
"Parece que HRW tiene problemas con la vista, con los ojos. ¿Podemos creer sus conclusiones? Esa organización se niega a llevar las gafas correctas, así que les sugerimos que se las cambie", añadió el portavoz. LA
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