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INFORMATIVOSTELECINOC.COM/AGENCIAS
4 de noviembre de 2007
Si fuese una serie de televisión a estas alturas el público se comería las uñas puesto que acaba de finalizar la primera temporada de ‘El Caso Madeleine’. Una tranquila expectación da paso a la segunda temporada en la que el padre de Maddie vuelve al trabajo pero no cesa en la búsqueda de su pequeña.
La desaparición que ha revolucionado a los medios de comunicación de todo el mundo cumple seis meses. “Mantenemos la esperanza de reunirnos con ella”, son las últimas declaraciones de Kate y Gerry sobre su pequeña Madeline. La última de una larga lista de anuncios, acusaciones, pistas, rumores, posibles paraderos de la niña que ha dado la vuelta al mundo y propiciado una copiosa recaudación.
El caso ha conmocionado a todo el mundo. Famosos como Beckham, Cristiano Ronaldo, el dueño del grupo Virgin, Richard Branson, hasta el propio Papa ha hechos sus cameos por la serie, así como miles de anónimos han apoyado la causa económicamente ayudando a la recaudación de los McCann de más de un millón de libras. Campañas de publicidad, su propia fundación, fans, detractores toda una completa red mediático-social componen este culebrón basado en hecho reales.
En seis meses han aparecido varias posibles Madeline, el jefe de la investigación en Portugal ha sido destituido, los controvertidos padres están en ojo de las acusaciones, hasta el anteriormente conocido como el Jefe del gabinete del primer ministro británico, Clareance Mitchel, se ha pasado al bando McCann convirtiéndose en su portavoz.
Todo empezó un jueves por la noche
El 3 de mayo de 2007 Madeleine, de 4 años, desapareció de la habitación en la que dormía con sus dos hermanos, de 2 años, en un apartamento de un complejo turístico del Algarve (sur de Portugal), mientras sus padres compartían en un restaurante cercano 14 botellas de vino con otras tres parejas.
A partir de ese momento se ha oído casi de todo, muerte accidental, secuestro, montaje de los propios padres. El caso ha absorbido la curiosidad sin parangón en Portugal, España e Inglaterra. Declaraciones como las del abuelo de Madeleine en las que admitió que podían haber sedado a la niña, los interrogatorios, las recompensas, las elucubraciones han dado de sí en estos seis meses, olor a cadáver en el automóvil, análisis de ADN, todo lo imaginable a pasado por portadas, televisiones y resto de medios.
Kate y Gerry mantienen su rostro compungido frente a los medios pidiendo información relacionada, volcando su esperanza en el público aún expectante por la resolución del caso, nuevas pistas o acusaciones, pero todo ello serán castillos en el aire hasta que el cuerpo de Madeleine aparezca, ojalá que viva. Hasta entonces esta historia todavía puede seguir sorprendiéndonos en su segunda temporada, como si fuera escrita por el mejor guionista de Hollywood.
RHP
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