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INFORMATIVOS TELECINCO/AGENCIAS
10 de septiembre 2007
Durante los interrogatorios la policía intentó convencer a Kate McCann para que confesara la muerte de su hija Madeleine y dijera donde está el cuerpo. Pero no confesó. Jerry tampoco y dijo a los investigadores que le enseñaran las pruebas y que si no le dejaran marchar.
Su condición ahora de sospechosos en el caso de la desaparición de su hija ha hecho que Los McCann regresen a su país, por un lado para evitar la presión policial y periodística que dicen que sufren, y por otro para proteger a sus otros dos hijos gemelos.
La pareja también buscan en Reino Unido el apoyo de la familia y de la prensa británica que sigue creyendo en la inocencia del matrimonio. Al contrario que la portuguesa que les señala abiertamente como culpables.
La policía portuguesa mantiene abiertas dos hipótesis: la primera que Kate matara a su hija de un golpe, basándose en la declaración de una vecina que en varias ocasiones escucho gritos de la pequeña. La segunda que se pasara con la dosis al sedar a la niña. El abuelo de Madeleine ha admitido que podía haber dado a la niña calpol, un medicamento que provoca somnolencia. Maddy aturdida pudo golpearse y así se explicaría la sangre encontrada en el apartamento.
Los investigadores creen que después de ocultar el cuerpo los McCann lo trasladaron en el maletero de este vehículo alquilado por ellos 25 días después del suceso. Cuentan con un indicio, el olor a cadáver detectado por los perros en el maletero. Y según la prensa portuguesa algún resto biológico, aunque no pueden determinar que pertenece a la niña al 100%.
La pregunta es ¿cómo pudo el matrimonio urdir un plan tan perfecto mientras cenaban y se bebían 14 botellas de vino con sus amigos británicos el día en que según la policía murió Madeleine?
El fiscal decidirá el futuro de los McCann
El fiscal portugués, Joao Cunha de Magalhaes, tiene en sus manos el futuro de los padres de Madeleine, Kate y Jerry McCann. Puede considerar poco sólidos los indicios en su contra, pedir nuevas investigaciones o hasta llamarlos otra vez a declarar o presentarlos ante el juez.
El jurista deberá también pronunciarse sobre la situación del británico residente en Portugal Robert Murat, el tercer "arguido" o sospechoso en el caso, que pasó a segundo plano en las últimas semanas.
Apenas un día después del regreso de la pareja de médicos británicos a su país, asustada por las acusaciones y la presión de los interrogatorios, la Policía Judicial lusa decidió enviar a la Fiscalía el expediente de sus investigaciones, aunque todavía espera algunos análisis.
De momento, los detectives han expresado anónimamente a la prensa su recelo por la súbita partida de los padres y las críticas que ellos y sus familiares han lanzado sobre falta de rigor y presupuesto en la Policía lusa y su prisa por cerrar el caso. RHP
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