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Las terribles imágenes de la polémica desatan un debate sobre el maltrato animal
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JAVIER SALAS
18 de septiembre de 2006

Desde que emitimos las violentas imágenes en las que un hombre apaleaba a su perro, las reacciones, desde los más comprometidos con los derechos animales hasta simples ciudadanos sin ninguna afiliación especial cuya sensibilidad se vio herida por la terrible escena no tardaron en llegar. Docenas de correos electrónicos abarrotaron la bandeja de entrada de la redacción; la gente sentía en esta ocasión la necesidad de expresarse. Hasta se envió una canción compuesta y dedicada a Juan Lado, el maltratador. Y una nota firmada por uno de sus vecinos, exponiendo su apoyo al agresor tan oportunamente filmado.

El objeto de los mensajes de los lectores y televidentes en casi todos los casos era el de mostrar su indignación con los hechos y contra el maltratador, Juan Lado, y de apoyo al denunciante, Federico Real. Pero en tonos bien distintos.

Algunos, de los más sensibilizados, mostraban su intención de acudir a todas aquellas asociaciones de protección de animales que estuvieran relacionadas con el caso para aportar su granito de arena a su causa, ya fuera un apoyo financiero o por medio de una adopción.

Este último caso, muy repetido, el de ciudadanos que se ofrecían para acoger a animales maltratados por el denunciado. Algunos añadían vivencias personales, en las que disfrutaban en la actualidad de la compañía de un perro que había sufrido violencia de sus anteriores dueños y habían tardado en volver a confiar en la presencia humana.

Muchos de los correos reivindicaban la necesidad de abrir un debate sobre las penas a los maltratadores

Alguno llegó incluso a ofrecer, además de ayuda económica, la colaboración de “sus abogados” para todas aquellas cuestiones en las que fueran a ser necesarios para actuar contra Lado.

Muchos de los correos reivindicaban la necesidad de abrir un debate sobre los derechos de los animales y las penas que habrían de castigar conductas como la conocida por medio de este videoaficionado.

Los 6.000 euros de multa son escaso castigo para casi todos los comunicantes.

¿Indignación desmedida?

Pero no eran pocos los que mostraban una cólera desmedida hacia Juan Lado, el agresor, pidiendo para él el mismo trato que le fue dispensado al animal. Algunos solicitaban su número telefónico o incluso sus señas, para responder contra él con improperios o “dándole de su propia medicina”.

“Desde ayer que vi las noticias”, señala una lectora, “no duermo, sólo tengo una opresión en el pecho y un agudo grito en la cabeza, el de ese perro solo e indefenso que parece que esté diciendo que lo ayudemos, que lo ayudemos a él y a tantos otros animales que son salvajemente vejados ,maltratados y humillados por el animal sin alma mas despreciable que existe en la tierra: el ser humano”.

“Por favor, no sé a quién pedir ayuda pero quiero ver a ese indeseable pudrirse en el más absoluto de los sufrimientos y beber de su propia medicina y a él y a todos los que son como él toreros y asesinos pagar con su cuerpo semejante aberración”, concluye.

Al margen de estos excesos verbales, que no han sido pocos, a la mayoría de los mensajes hacían hincapié en la inhumanidad del sujeto, entrecomillando siempre su condición de “persona”, “señor”, “caballero”, “ser”,siempre recordando que se referían a él así “por decir algo”.

La canción de Juan Lado

La nota de color más llamativa ha sido el envío de una canción compuesta y dedicada al agresor en cuestión "Juan Lado, cagón". El título, como la letra del tema no dejan lugar a dudas sobre la postura del compositor, de momento anónimo.

El valor de la emisión

Numerosísimos correos se felicitaban por la labor de los medios que quisimos hacernos eco de este hecho, señalando la necesidad de concienciar a la ciudadanía sobre estos asuntos. Y nos animaban a continuar con las denuncias.

Pero tampoco han faltado las críticas por la emisión de un vídeo como aquel que, sin duda alguna, podía herir la sensibilidad de los televidentes. Se mostraban partidarios de la denuncia pero exigían que no se mostraran las imágenes en toda su crudeza.

En apoyo de un vecino

Finalmente, recibimos un correo de una vecina del pueblo, que prefería permanecer en el anonimato, cuya intención era la de aclarar ciertos puntos:

“Este señor ya ha sido condenado por ese delito, cometido hace unos años, pagando una multa de 6.000€, por lo que el juicio que se ha celebrado hoy no tenía nada que ver con ese hecho, que el veterinario ha usado para hacer daño a su vecino.

Los Ribeirenses no nos dirigimos al juzgado a apoyar a un "maltratador de perros" si no a apoyar a un vecino que lleva sufriendo el acoso por parte del veterinario desde que declaro contra él en un juicio hace unos cinco años. El "maltratador" no es más que una víctima del veterinario, que se dedica a grabar todo lo que hace su vecino para buscar motivos para denunciarle en venganza a lo ocurrido.”

Esta versión es la que siguen defendiendo muchos de sus paisanos. El debate sobre el maltrato animal sigue abierto, tanto como nuestro correo, a su disposición para que sigan enviándonos propuestas, denuncias o reflexiones sobre un asunto que, evidentemente, no deja indiferente a nadie.

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