Informativos Telecinco.com - Internacional - La venganza de Munich: el Mossad devuelve sangre con sangre (I)
 
Informativos Telecinco > Internacional
La venganza de Munich: el Mossad devuelve sangre con sangre (I)
 Vídeo: El film de Spielberg molesta a los ex agentes
Volver Enviar a un amigo Imprimir Blogs Texto sin justificar Texto justificado Letra pequeña Letra mediana Letra grande

IÑIGO SÁENZ DE UGARTE
25 de enero de 2006

¿Tuvieron remordimientos los agentes del Mossad que recibieron la orden de asesinar a los autores de la matanza de los Juegos Olímpicos de Munich en 1972? ¿Fue su misión la venganza que merecían los responsables de Septiembre Negro? “Munich”, la película de Steven Spielberg, que se estrena en España este viernes, ha recordado esa tragedia y al hacerlo ha despertado duras críticas en Israel.

Spielberg quería abrir un debate sobre los límites de la venganza y no ha encontrado una audiencia muy receptiva. Ni en Israel ni en EEUU ha gustado su intento de presentar a los terroristas como seres humanos ni de cuestionar el valor de las represalias.

Los hechos conocidos no revelan que los agentes del Mossad tuvieran dudas morales o políticas al ejecutar a sus enemigos. Lo que sí demuestran es que la operación distó mucho de ser una sucesión de éxitos y tuvo consecuencias negativas para los servicios de inteligencia. Obsesionados por cazar a un número reducido de terroristas, los espías cometieron graves errores y no fueron conscientes de amenazas mucho mayores que Septiembre Negro.

La historia que cuenta la película "Munich" está basada en un polémico libro, "Vengeance: The true history of an Israeli counter-terrorist team", escrito en 1984 por un periodista canadiense en colaboración con un ex agente del Mossad llamado Yuval Aviv. La identidad de este último está en el origen de la disputa. Ex miembros del Mossad y expertos en los servicios israelíes sostienen que Aviv es un impostor.

Con motivo de su estreno, y en artículos aparecidos en la prensa israelí e internacional, han contado que Aviv nunca formó parte del Mossad. Estuvo alistado en el Ejército, como todos los israelíes, pero no llegó a alcanzar una posición importante. A principios de los setenta, trabajó como guardia de seguridad de la compañía aérea El Al en el aeropuerto de Nueva York. Ahí terminó toda su experiencia en cuestiones de seguridad.

Imagen de la película “Munich” de Steven Spielberg
Eric Bana, en una imagen de la película “Munich”.


Spielberg leyó su historia y decidió adoptarla como base de una de sus películas 'serias'. Prefirió no escuchar otras versiones que le obligaran a alterar los dos guiones que encargó. Por eso, rechazó la oferta que le presentaron ex agentes israelíes para aportar información y su punto de vista sobre la historia. Éstos eran conscientes de que una película realizada por un director tan famoso como Spielberg se podría convertir con facilidad en la verdad irrefutable a ojos del público.

Temían que ocurriera algo parecido a lo que sucedió con "JFK", de Oliver Stone. Basado en un testimonio poco fiable y repleto de mentiras, el film de Stone consiguió que su visión del asesinato de Kennedy prendiera en la imaginación de la opinión pública norteamericana. No querían arriesgarse a ser testigos de un fenómeno similar con "Munich".

Algunos periodistas israelíes que conocen la historia del Mossad han destacado la poca credibilidad de Aviv. Yossi Melman es uno de ellos y es también coautor de un libro sobre el Mossad, en el que aparecen reflejados los puntos oscuros de la venganza.

Un ataque que conmocionó al mundo

El 5 de septiembre de 1972, siete miembros de Septiembre Negro penetraron en la villa olímpica de Munich y secuestraron a once deportistas israelíes. Exigían la liberación de 250 palestinos encarcelados en Israel. El Gobierno de Golda Meir pidió permiso a Bonn para enviar una unidad de élite que llevara a cabo el rescate. Los alemanes rechazaron la oferta y asumieron la responsabilidad de liberar a los rehenes.

Un miembro de Septiembre Negro en Munich La operación fue un fracaso. Los comandos no pudieron eliminar rápidamente a todos los terroristas. Tres de ellos lanzaron granadas de mano sobre los deportistas, que esperaban atados en el interior de un helicóptero posado en el aeropuerto de Munich. Todos murieron.

Israel se preparó para la venganza. La primera ministra, Golda Meir, formó una comisión secreta dentro del Gobierno israelí que recibió el nombre en clave de Comité X. Su primera decisión fue ordenar al Mossad la eliminación de todos aquellos que habían participado en la planificación y ejecución del secuestro. Cada uno de los asesinatos debía recibir el visto bueno de esta comisión.

La operación recibió el nombre de "La ira de Dios" (en hebreo, Mitzvah Elohim).

El Mossad encargó la misión a uno de sus mejores agentes, Mike Harari, que eligió París como base de operaciones. Formó varios equipos diferentes, independientes entre sí. Cada uno estaba especializado en una forma de asesinato.

Un policía alemán en la crisis de los rehenes Un mes después de Munich, se produjo la primera emboscada. En octubre, Adel Wael Zuaiter, representante oficial de la OLP en Italia, cayó tiroteado en Roma. En tan sólo diez meses, doce palestinos relacionados con Septiembre Negro fueron asesinados. Unos de forma discreta, atacados en sus domicilios y eliminados con armas con silenciador. A otros, en Roma y París, les dispararon en plena calle desde un coche. En Nicosia y la capital francesa se hicieron estallar bombas activadas por control remoto.

Septiembre Negro pronto descubrió que sus hombres estaban siendo eliminados uno a uno y no tardó mucho en intuir el origen de las represalias. En noviembre, un periodista sirio que trabajaba como confidente de los israelíes fue asesinado en París. Dos meses después, esta cadena de venganzas llegó a España. Un empresario israelí fue acribillado en la Gran Vía de Madrid.

Un agente doble

En realidad, se trataba de un agente del Mossad llamado Baruch Cohen que vivía en Bruselas. Había llegado a España para reunirse con un integrante de su red de confidentes. Desgraciadamente para él, no era su único jefe. El colaborador resultó ser un agente doble que recibió la orden de Septiembre Negro de liquidar a su contacto.

En el juego del gato y el ratón que israelíes y palestinos desarrollaban en las capitales europeas, obtener información de los infiltrados ya no era una prioridad. Cualquier objetivo que estuviera al alcance de las balas debía pasar a mejor vida.

Cada jefe de Septiembre Negro eliminado en secreto era un triunfo para el Comité X. La discreción estaba asegurada. En su búsqueda de la venganza, el Mossad llegó a asumir riesgos que en otras épocas hubieran parecido excesivos. Las normas que obligan a garantizar de forma escrupulosa la identidad de los agentes se relajaron.

La foto de Cohen había aparecido publicada por error en una publicación oficial dedicada a conmemorar la victoria en la Guerra de los Seis Días. Meses antes de su asesinato, varios diarios de Oriente Medio publicaron que Septiembre Negro había condenado a muerte a un agente del Mossad. La noticia debería haber obligado al Mossad a investigar cuál de sus agentes en el extranjero había visto comprometida su identidad secreta. La familia de Cohen sospechó que el servicio secreto debería haber hecho más por protegerlo.

Europa no era el único campo de batalla de esta guerra secreta. El Mossad pudo traspasar su teatro de operaciones al corazón del enemigo, esta vez con la colaboración del Ejército. Siete meses después de Munich, comandos de élite se plantaron en Beirut con información facilitada por los servicios de inteligencia. Tenían la orden de eliminar a dos dirigentes de Septiembre Negro, Muhamad Nayar y Kamal Aduán y al portavoz de la OLP, Kamal Nasser.

En una sola noche, los 'sayeret' (nombre de los comandos especiales) llegaron de noche a una playa cercana a la capital libanesa y de forma casi simultánea entraron en los tres domicilios de sus objetivos. Acabaron con ellos y volvieron de vuelta a Israel. Entre los miembros del comando estaba el futuro primer ministro de Israel, Ehud Barak.

SEGUNDO CAPÍTULO:

La venganza de Munich (II): ¿Cuántos inocentes mató el Mossad?

MÁS INFORMACIÓN

Munich, fact and fantasy. Yossi Melman y Steven Hartov. The Guardian, 17 de enero de 2006.

The eye of the storm. Entrevista a Steven Spielberg. The Observer, 22 de enero de 2006.

“Munich” no termina de arrancar. Guerra Eterna, 24 de enero de 2006.

Polémica en Palestina por el estreno de “Munich”. Un superviviente del comando de Septiembre Negro defiende el secuestro. Informativos Telecinco, 27 de diciembre de 2005.

What’s really behind the antiExodus. The Jerusalem Post, 27 de diciembre de 2005.

Spielberg gambles on Mossad revenge. The Times, 10 julio de 2005.

Volver Enviar a un amigo Imprimir Blogs
Noticias relacionadas con este titular
La venganza de Munich (II): ¿Cuántos inocentes mató el Mossad?