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La madera de la ampliación del Reina Sofía procede de la destrucción ilegal del Amazonas, según Greenpeace
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INFORMATIVOSTELECINCO.COM
19 de octubre de 2005

Activistas de Greenpeace han desplegado una pancarta de unos 100 metros cuadrados en la nueva fachada del museo Reina Sofía de Madrid. Hace un mes el edificio inauguró sus nuevas instalaciones. Los ecologistas denuncian que la madera utilizada en la ampliación del museo procede de las talas ilegales que están destruyendo el Amazonas.

El lema de la pancarta era “Crimen forestal en el Reina Sofía” y estaba adornada con motivos del “Guernica” de Picasso. Los activistas, unos 40, también precintaron simbólicamente el nuevo edificio del museo y pintaron el suelo de la entrada con árboles y el mensaje “Exposición permanente: crimen en la Amazonia”.

Los ecologistas dicen que la madera utilizada en la zona ampliada ha sido suministrada por empresas brasileñas implicadas en la tala ilegal a gran escala en la selva amazona: Madeireira Sao Marcos, Serraria Sao José y Medereira Santa Clara.

Las tres compañías, según los ecologistas, han sido procesadas por tala ilegal por la justicia brasileña en muchas ocasiones durante los últimos años.

Pero los principales responsables, según Greenpeace, de que las nuevas salas del Reina Sofía estén construidas con madera ilegalmente talada son el propio museo y Dragados, la empresa constructora de la zona ampliada, por no haber vigilado la legalidad de sus proveedores.

“No sólo el Museo Reina Sofía ha fallado a la hora de garantizar la legalidad de la madera,”- ha señalado Miguel Ángel Soto, de Greenpeace- “Dragados, la empresa constructora, y Maderas Besteiro, el fabricante del suelo de jatoba, han echado por tierra sus compromisos ambientales y sus códigos de buenas prácticas, que prometían garantías sobre la procedencia de la madera”.

La madera de jatoba se ha utilizado en el suelo de las salas de exposiciones, auditorio y biblioteca, así como paredes y falsos techos de las nuevas instalaciones.


El museo dice que ha actuado conforme a la ley

El gerente del Museo Reina Sofía, Luis Jiménez-Clavería, ha calificado la manifestación de "totalmente injusta porque todos los permisos de importación de las maderas usadas en la ampliación del museo, tienen todos los permisos de las autoridades competentes brasileñas".

Además, ha añadido que "es una importación que se ajusta tanto a la legislación de Brasil como a la de España", por lo que mostró su desconocimiento sobre las pruebas que alega Greenpeace para llevar a cabo esta acción.

"La actuación de esta institución se ha desarrollado dentro de la más estricta legalidad desde el comienzo de las obras de ampliación, el 20 de diciembre de 2001", han afirmado los responsables del museo en un comunicado.

Desde un principio, sigue diciendo la nota, se exigió a la empresa suministradora, Maderas Besteiro, los certificados que acreditaran la lícita procedencia de la misma, certificados que fueron debidamente supervisados por la empresa adjudicataria de las obras, UTE DACARS, y por el propio Museo."Toda esta documentación, solicitada por Greenpeace, le fue remitida el 20 de septiembre de este año, como así reconoce la organización en su dossier informativo.

Jiménez-Clavería no ha mostrado preocupación alguna por las posibles medidas legales que se puedan tomar contra el Reina Sofía, ya que reiteró que "no hay ninguna ilegalidad porque un permiso expedido por el gobierno de Brasil es un permiso totalmente legal".

Fuentes de Greenpeace han anunciado que este viernes presentarán una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente contra el museo y contra la empresa constructora, Dragados.


Una superficie como el Parque del Retiro

La asociación ecologista afirma que ya en 2003, cuando supieron que en las nuevas salas se iba a usar madera de jatoba, avisaron al museo de que en las zonas donde ésta se tala abundan las irregularidades. El museo les aseguró que se ocuparían de certificar su procedencia y legalidad.

El pasado septiembre, Greenpeace fue informada de la procedencia de la madera por el Reina Sofía. Investigaron a las empresas citadas y llegaron a la conclusión de que sus prácticas no eran legales. Según Soto, en el museo “piensan que sólo con saber la procedencia de la madera, ésta ya es legal”.

Según los datos de la organización ecologista, los suelos de la biblioteca, salas de exposiciones, auditorio y oficinas de la ampliación del museo están hechos con 6.000 metros cuadrados de bosque amazónico talado ilegalmente, una superficie similar al Parque del Retiro madrileño.

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41 activistas de Greenpeace han cubierto la nueva fachada del museo Reina Sofía con una pancarta de 100 metros cuadrados. Foto: EFE.