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Plaga de medusas: algo va mal en el mar
 900 bañistas atendidos en Granada en dos días
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BELÉN TOLEDO
15 de agosto de 2005

Las medusas son un peligro habitual en verano, aceptado por todos los bañistas que visitan el Mediterráneo. Este año, sin embargo, estos animales han pasado de ser una molestia ocasional a ser una verdadera plaga, un tormento diario para millones de veraneantes y un dolor de cabeza para empresarios relacionados con el turismo. No obstante, más que los daños que producen, preocupan las causas de este fenómeno: la contaminación, la sequía, y la pesca que no respeta el mar.

Desde Cataluña hasta Andalucía, los bañistas que llenan las playas comparten algo más que las cañas en la terraza del chiringuito, o la lucha diaria por el metro cuadrado de arena: este año también coinciden en arrugar el ceño ante los miles de medusas que se esconden bajo las aguas del Mediterráneo.

Este verano son aproximadamente el doble que el año pasado. Lo afirman los encargados de atender a los bañistas que sufren picaduras: la Cruz Roja dijo el pasado miércoles que sus socorristas habían atendido a casi 11.000 personas en las playas de Cataluña sólo en lo que va de temporada, el doble que en el mismo período del año pasado. En los últimos días han sido muchas las playas en las que un mar calmado y terso estaba presidido por la bandera roja o la amarilla para avisar de la invasión de estos animales.

Pero las quejas no sólo llegan de los acalorados bañistas y del sector turístico que los atiende: además, los expertos en medio ambiente y en oceanografía dan la voz de alarma. Dicen que la sobreabundancia de medusas no es un fenómeno casual, sino un síntoma de que algo va mal en el Mediterráneo.



temperatura agua Mediterráneo
Temperatura del agua del Mediterráneo. Los tonos amarillos, ocres y rojos indican las zonas en las que el agua está más caliente. Fuente: Fundación Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo.


La explicación es sencilla: las medusas se reproducen con más facilidad cuanto más calientes son las aguas en las que habitan. Si hay más medusas de lo normal, será porque el mar está más caliente de lo normal. Y efectivamente, lo está: la temperatura del Mediterráneo está aproximadamente un grado más alta de la media en esta época del año. Y un grado es mucho cuando hablamos del agua del mar. La principal responsable de esto es, según los expertos, la sequía, ya que los ríos aportan menos agua fría al mar, ya de por sí caliente por efecto de la canícula veraniega.

Además del calor y de la falta de lluvias, hay otro factor determinante que apunta Xavier Pastor, vicepresidente del grupo ecologista internacional Oceana: el exceso de pesca. Determinadas técnicas arrastran en sus redes a animales depredadores de la medusas, como la tortuga boba, el atún o el pez espada. Así, aquéllas campan a sus anchas por el Mediterráneo mientras que las especies que las consumen están siendo esquilmadas.

El aumento de las medusas es pues un signo alarmante del mal estado del mar: demasiado caliente y víctima de técnicas de pesca abusivas, que rompen su equilibrio natural.

En cuanto a la salud de los bañistas, la picadura de medusa es muy molesta –no en vano el significado literal de la palabra es ortiga- pero sólo puede llegar a ser peligrosa si la persona afectada es alérgica. Según explica el científico Sergio Rossi, del Departamento de Biología Marina y Oceanografía del Instituto del Mar de Barcelona, con la segunda picadura la víctima puede llegar a padecer "una reacción alérgica brutal". Salvo en estos casos, para tratar las picaduras basta con aplicar hielo cubierto con plástico sobre la zona afectada, y no usar agua dulce para lavar la piel.

Las medusas para el ser humano son, pues, un problema menor: basta un poco de vinagre sobre la piel para aliviar el escozor. Está claro que estos animales en nuestras costas no preocupan por que amenacen la salud pública, sino porque son una muestra más de que la contaminación y el cambio climático no son abstracciones ajenas a nuestra vida cotidiana. Muy al contrario: la salud del planeta es un quebradero de cabeza para todos, y su falta nos puede estropear algo más que las vacaciones.

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