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Los productos light, ¿Son realmente como pensamos?
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DANIEL DEL PINO
15 de julio de 2005

Los anuncios de productos light se incrementan cada comienzo estival y cada día resulta más difícil hacer la compra. Leche desnatada, patatas fritas bajas en calorías, dulces y refrescos light, etc. Todos los veranos nos hacemos un montón de promesas para rebajar nuestra línea: la dieta y el gimnasio son los más corrientes. Pero hay veces que confiamos nuestra figura al supuesto efecto milagroso de los light. Un reciente estudio nos muestra qué productos lo son y cuáles no.

Como cada primero de año, cuando empieza el calorcito, nos hacemos todo tipo de promesas absurdas que luego no cumplimos. Al más puro estilo Bridget Jones repetimos sin cesar estas frases: “Hoy empiezo la dieta”, “me voy a apuntar al gimnasio” o “voy a salir a correr todos los días”. Todo para acabar con esos quilos de más que el abrigo hasta los tobillos y el jersey de cuello vuelto, ocultan durante el invierno.

Una tarde cualquiera de verano, encendemos la televisión y vemos que nuestros bollos favoritos ¡ahora son light! Entonces vamos al armario, sacamos nuestro paquete y, recostados en el sofá, comenzamos a saborear ese maravilloso manjar bajo en calorías mientras nos quedamos absortos viendo algún programa del corazón.

El momento de quitarse la camiseta en la piscina es el más controvertido. Miramos alrededor y vemos el vientre extraplano de la vecina del tercero o los cuadraditos del abdomen de su marido. Nos entran los sudores y metemos tripa, se nos aparece el famoso chico del anuncio de Coca Cola light y nos dice, “prueba con esto, a mi me sirvió”. Cogemos nuestra lata y nos sentamos debajo de la sombrilla a refrescarnos esperando el milagro.

Leche desnatada, patatas fritas bajas en calorías, dulces y refrescos light, mayonesas ligeras, caramelos con 0% de materia grasa, yogures ricos en fibras y pan integral, son algunos de los productos que Consumer.es - Eroski analiza. Hay veces que no son lo que pensábamos.

El informe se centra en el etiquetado y los reclamos de 13 alimentos denominados light y otros 39 equiparados a ellos porque aunque no utilicen este término, se valen de nombres y retóricas que el consumidor puede asimilar como iguales: "Bajo en grasa", "Integrales, menos grasa", "Sin azúcar", "6,5% materia grasa", "0% materia grasa", "Diet", "Ligero/a" o "Desnatado/a" o "Bajo en calorías".

En España no hay una legislación concreta sobre este tipo de alimentos, pero existe un acuerdo interministerial que establece los criterios que deben cumplir los productos considerados ligeros: deben tener un 30% menos de calorías que su equivalente convencional y en su etiquetado debería estar incluida la información nutricional de ambos productos.

En cuanto al precio, por lo general, los productos light que cumplen dicho criterio, son más caros. Pero también hay productos que sin cumplirlo, son denominados light y además son más caros.


Productos light más caros

Destacan la nueva gama de bollos light del mercado. Una conocida marca ha conseguido reducir hasta un 32% el número de calorías en su producto light con respecto al producto original. Sin embargo, siguen teniendo una cantidad muy alta de grasas y azúcares lo que provoca que un consumo elevado pueda suponer un exceso calórico en la dieta. El precio aumenta en los light un 7,4%.


No son light, pero aumentan de precio

La reducción calórica de algunos cereales bajos en calorías con respecto a los cereales de toda la vida es nula (370 en el producto “light” por 370 del normal). Según el estudio, los carbohidratos pasan de 84 a 75 gramos por cada 100 gramos de producto, sin embargo, el producto bajo en calorías aporta el doble de azúcar y tiene más proteínas que los cereales normales. Lo que más sorprende es la diferencia de precio: Son un 38,6% más caros.

En cuanto a los chocolates sin azúcar, una de las marcas estudiadas tiene un 2% más de calorías con respecto a los valores medios de una tableta de chocolate normal y su precio es un 49% más caro que la media de los chocolates del mercado.





No light al mismo precio

Se comercializa leche condensada desnatada con un 96% menos de grasas al emplearse leche desnatada en su elaboración, pero en cambio, aporta 5,5 gramos más de azúcar, de ahí que sólo tenga 52 calorías menos que el producto normal por cada 100gramos. Su precio es exactamente el mismo.


Engordan menos y cuestan lo mismo

Los refrescos light consiguen reducir casi a cero las calorías sustituyendo el azúcar por edulcorantes no calóricos, y mantienen el precio.


Por su parte, una marca de cacao ha conseguido que su producto “bajo en calorías”, tenga la mitad de calorías totales sustituyendo el azúcar por edulcorantes sin calorías y cuesta prácticamente lo mismo: sólo 0,26 euros más por kilo.

Como conclusión cabe destacar que los alimentos light no consiguen reducir su aporte calórico todo lo que deberían, el 76% de los casos concretamente y, además, los que menos calorías reducen son los que más aumentan su precio. La mayoría de las empresas sustituyen el azúcar corriente por edulcorantes bajos en calorías para conseguir dicha reducción. En cuanto al etiquetado, en ninguno de los 52 productos del estudio se muestra la suficiente información sobre el aporte calórico del alimento de referencia.


Ha pasado toda la mañana y no hemos salido de nuestro escondrijo en forma de sombrilla por miedo a enseñar nuestra panza. Recogemos los bártulos y de camino a casa encontramos un bar. Somos débiles. Pedimos una caña de cerveza y un pincho de tortilla y pensamos, “mañana empezaré la dieta”, “me voy a apuntar al gimnasio” y “voy a salir a correr todos los días”. Una vez en casa, encendemos la tele volvemos a ver el anuncio de los bollos. “Tienen un 32% menos de calorías”, nos decimos acercando ese maravilloso manjar a la boca. Una vez recostados empiezan los programas del corazón. Es verano, hay que relajarse.

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