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INFORMATIVOSTELECINCO.COM/AGENCIAS
29 de septiembre de 2007
La aparente calma ante la visita del enviado especial de la ONU se ha roto cuando los cuerpos de seguridad de Birmania (Myanmar) dispararon y lanzaron botes de gases lacrimógenos para dispersar una protesta de unas 2.000 personas en Rangún. Decenas de manifestantes han sido detenidos el mismo día de la llegada del enviado especial de la ONU, Ibrahim Gambari.
Gambari tiene la misión de convencer a la Junta Militar para que ponga fin a la violencia, en una jornada en la que un niño ha muerto y dos personas han sido heridas con disparos de bala.
A su llegada al aeropuerto de Rangún, Gambari se reunió casi de inmediato con funcionarios de la ONU y, según un comunicado oficial, viajó a continuación a Napydaw, la nueva capital administrativa del país y reducto de la Junta Militar situado a unos 400 kilómetros al norte de Rangún.
Gambari, representante para Birmania del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, no visitaba el país asiático desde noviembre de 2006, debido a que la Junta Militar le denegó el visado.
La incógnita está en si Gambari conseguirá disuadir a la Junta Militar, que es conocida por sus actitudes camaleónicas, a que renuncie a la violencia, ponga en libertad a los detenidos y escuche las demandas de la empobrecida población.
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