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MARÍA LAGO SALCEDO
8 de abril de 2008
El deseo de una legislatura menos crispada ha estado presente en los discursos de Zapatero y Rajoy durante el debate de investidura celebrado en el Congreso. Pese a las críticas hechas por ambos líderes, los dos se han mostrado abiertos a mantener mayor diálogo en los grandes temas de Estado. Finalmente y salvo sorpresas, Zapatero tendrá que esperar a una segunda vuelta para ser investido como presidente.
Durante su intervención en el debate de investidura, el líder del PP ha asegurado estar dispuesto a "hablar en serio" para alcanzar con el Gobierno pactos de Estado en torno a la política antiterrorista, el modelo de Estado, la financiación autonómica, la Justicia y la política exterior. "Si usted me llama, yo iré", ha respondido Rajoy a la invitación de Zapatero.
Como muestra de esta intención hacia un mayor diálogo, el candidato a la presidencia ha anunciado que convocará al líder popular para dialogar sobre estos grandes pactos, en especial, para lograr un compromiso conjunto contra ETA.
Zapatero ha afirmado que sería muy positivo que ambos mostraran a los españoles su disposición a dialogar y a entenderse, a "superar el pasado y
saber rectificar", a lo que Rajoy ha contestado con gestos afirmativos desde su tribuna.
Promesas para el futuro
El llamamiento al diálogo se ha repetido en todas las intervenciones y réplicas de Zapatero con el resto de grupos políticos. El candidato a la presidencia se ha mostrado abierto ante muchas de las peticiones. Entre las promesas de Zapatero destacan la de publicar las balanzas fiscales de cada Comunidad Autónoma. Este compromiso, hecho ante la petición de CiU, marca un hito en la historia de la democracia, ya que nunca antes se habían publicado.
El discurso de Llamazares estuvo protagonizado por las críticas al actual sistema electoral, que ha hecho que, pese a ser la tercera fuerza política, sólo obtuviera un escaño en las pasadas elecciones del 9-M.
 José Bono habla con Josu Erkoreka durante la última intervención en el debate de investidura. Foto:EFE.
Habrá segunda vuelta
Tras más de ocho intensas horas de debate, presididas por el nuevo presidente del Congreso José Bono, las perspectivas son mucho menos positivas para Zapatero en comparación con su anterior investidura. Salvo sorpresas, el candidato a la presidencia tendrá que esperar a una segunda vuelta, que se celebrará el viernes.
A excepción del PP, que ha dejado claro su voto negativo, los demás grupos se debaten entre la abstención y el no. De esta manera, Zapatero no conseguirá en la votación del miércoles los 176 votos necesarios para ser investido con mayoría absoluta.
Transcurridas las 48 horas que marca la Constitución, el viernes se llevará a cabo una segunda votación en la que a Zapatero le bastarán los votos de su partido para ser elegido, eso si, con mayoría simple.
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