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CARLOS ROLDÁN
29 de febrero de 2008
Realizan un viaje relámpago con el fin de conseguir su sueño: quedarse embarazadas. Italianas, francesas y alemanas llegan a España para someterse a un tratamiento de reproducción asistida. Las restricciones de su país y el avance de la legislación sobre reproducción en el nuestro fomentan esta práctica. Sólo el año pasado 720 europeas llegaron a Madrid con este objetivo.
En la clínica madrileña 'Ginefiv' conocemos a Emanuela y Beatrice. Una italiana y una francesa que superan los 35 años de edad y no pueden quedarse embarazadas. Recibirán el óvulo de una donante joven fecundado con los espermatozoides de su marido y les implantarán dos embriones. El porcentaje de éxito será de un 80%.
En Italia, la donación de óvulos está prohibida y en Francia hay pocos ovocitos porque no existe la compensación económica para las donantes. En España, esta compensación asciende a 1000 euros.
Tamara es una joven de 22 años que se prepara para su cuarta donación. Las máximas que permiten la ley. Donar sus óvulos le aporta una doble satisfacción: la de ayudar y la de recibir una cantidad económica. Confiesa que la extracción de óvulos es un proceso rápido y sencillo y sin efectos secundarios. Y, sobre todo, no se plantea ningún problema ético a la hora de ceder sus genes.
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