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DAVID FIERRO
Cada día muchos inmigrantes acuden a zonas de Madrid en busca de trabajo, un trabajo que, como antiguamente, se reparte a dedo.
Son los primeros sacrificados por la falta de faena en sectores como el la construcción. Las obras han descendido un 15% y la crisis también se nota al otro lado del Atlántico. Miles de familias viven en sudamérica del dinero que envían estos trabajadores que ahora están en paro. Así sobreviven los inmigrantes que desde hace meses no mandan dinero a casa: entre la verguüenza y la desesperación.
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