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El negocio del tráfico de nombres en Internet
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ADRIANO MORÁN
17 de febrero de 2006

Cuando se comenzaron a asignar los primeros dominios de una red aún en pañales y con la palabra utopía marcada en la frente, se hacía de forma gratuita. Ahora en cambio, el secuestro y tráfico de dominios es demasiado habitual y está provocando miles de reclamaciones conformando un negocio en la sombra que surca las lagunas legales de la red.

Los dominios (el nombre y dirección que sirven para identificar a una web en Internet) son un bien escaso y preciado. Hace unas semanas “sex.com” era vendido por catorce millones de dólares, batiendo el record alcanzado en 1999 por “business.com”, en plena burbuja punto com.

El problema se ha agudizado en España con la liberación y abaratamiento de los dominios “.es” que ha logrado que pasemos de 85.000 registrados en 2004 a los 320.000 actuales. Si antes el registro de la terminación española alcanzaba los 90 euros, tras un duro papeleo, ahora se puede adquirir por unos once o doce. La chispa se le encendió a los miles de traficantes que llevaban años esperando la oportunidad y se lanzaron como lobos a por ellos.


Subastas millonarias

Basta con echar un vistazo rápido a Ebay, el portal de subastas más rápido de Internet, para comprobar hasta donde llega el fenómeno. Un usuario pretende vender un dominio relacionado con una población española por 10.000 euros. También posee otro que serviría para una asesoría fiscal y lo ‘cede’ por 5.000 euros.

Algunos dominios alcanzan millones de dólares en las subastas.

La lista es larga sólo en español pero si realizamos la misma búsqueda en el portal internacional descubrimos unos 7000 dominios a subasta con precios iniciales que superan el millón de dólares.

Esto no significa que todos esos nombres hayan sido usurpados. En algunos casos se trata de transacciones legales de bienes intangibles porque el registrador se ha preocupado de que el dominio sea lo sufucientemente genérico y no corresponda con ninguna marca registrada.

Pero los traficantes de nombres suelen actuar de un modo más sutil.


El 'limbo' legal

El nombre, una vez registrado, pasa a una especie de ‘limbo’ digital aunque no se haga nada con él. Cuando el malaventurado usuario decide registrar, por ejemplo, su empresa y se encuentra con que alguien se le ha adelantado tiene varias opciones. La primera es buscar al propietario mediante uno de los muchos sistemas (llamados Whois) que permiten obtener los datos de un dominio en concreto.

El secuestrador puede no haber ofrecido su nombre y dirección reales pero, casi invariablemente, se habrá molestado en dejar bien claro un email de contacto para recibir la oferta del posible comprador.

A menudo el registrador-secuestrador no está interesado en vender, sino que le resulta más rentable aprovechar el tráfico generado por el dominio en cuestión para colocar una enjambre de enlaces publicitarios.

Aquí comete su principal error porque, según afirma Esnic (el organismo dependiente de Red.es que regula el registro de dominios en España), cabe la recuperación cuando el registro ha sido hecho a mala fe.


Recuperando un dominio 'secuestrado'

Una de las cláusulas recoge que podemos reclamar cuando “el Demandado, al utilizar el nombre de dominio “.es”, ha intentado de manera intencionada atraer usuarios de Internet a su página web o a cualquier otra, creando la posibilidad de que exista confusión con la identidad del Demandante en cuanto a la fuente.”

Aunque no hayamos registrado ningún dominio, tenemos ciertos derechos previos sobre algunos. En concreto sobre “denominaciones de entidades válidamente registradas en España, denominaciones o indicaciones de origen, nombres comerciales, marcas registradas u otros derechos de propiedad industrial protegidos en España".

Esnic pone a nuestra disposición cuatro proveedores de servicios a los que acudir para tramitar la resolución extrajudicial del conflicto. De todas formas, se trata de un proceso lento y que supone un evidente perjuicio para el legítimo propietario del dominio.


¿Por qué son tan valiosos los dominios?

Los nombres tienen cierta potencialidad para generar tráfico. Por ejemplo todas las combinaciones de letras remotamente parecidas a Google están registradas porque basta con que un dedo falle en la tecla para que tengamos unas altísimas probabilidades de que miles de visitantes terminen picando en nuestro cebo. Por otra parte es obvio que cualquier cosa que huela a sexo producirá un número ingente de visitas.

Los blogs no han sido ajenos a este fenómeno. Una gran parte de los más visitados en nuestro idioma no son propietarios de sus respectivos “.es”. Casi todos fueron registrados en su día por las mismas personas y ahora encontramos en ellos los famosos enjambres publicitarios.


El caso sangrante de "Efe.com"

Uno de los casos más flagrantes de pirateo- del de verdad- digital es el que sufrió Efe.com. Todos los dominios sufren un proceso llamado "transferencia" en el cual pasan de un porpietario a otro. Este proceso se ha simplificado y, según parece, la agencia de noticias española -o el agente que gestionó su registro- no tomó todas las precauciones necesarias. Alguien estaba al acecho y, en cuanto tuvo la oportunidad se lanzó con su garfio y parche en el ojo a por Efe.com.

Durante unos días, aparecía una página turca en lugar del sitio de noticias de una de las agencias de noticias más importantes. Dos redactores de Diariored, Dario Jove y Eduardo Pedreño se pusieron en contacto con la empresa que aparecía como actual propietaria de Efe.com.

Pronto descubrieron que un tal Volkan Kiric quería dos mil dólares por él. Pero, en vista de los intentos de Efe por recuperar su legítima propiedad se enfadó y en el correo de respuesta a los redactores afirmó: "No lo vamos a vender, aquí hay otra compañía que quiere comprarlo. Ellos (en referencia a EFE) no pueden pueden hacer nada por este dominio... La trasferencia es legal de acuerdo con las reglas de la ICANN. Sí, puedes publicar esta información en la prensa española".

Afortunadamente, no era tan legal, EFE sí pudo hacer algo, los redactores por supuesto publicaron la información y el amigo turco pasará a la historia de la infamia digital.


David contra Goliat

La guerra de los dominios siempre ha levantado pasiones. Por lo general tendemos a sentirnos inclinados hacia el "débil" cuando una gran empresa lo ataca con la habitual ristra de abogados. Pero esta batalla tiene ciertas reglas y no basta con llegar antes para hacerse con el botín. Internet no es el Caribe -aunque a veces lo parezca- y los registradores no aplican la ley del mar.

Un ejemplo bastante reciente de David contra Goliat es “Deusto.com”. Su propietario, Eduardo Pérez, lanzó una llamada de socorro pidiendo justicia porque Planeta DeAgostini había puesto una demanda en su contra para apropiarse del dominio, pese a que él lo había registrado en 1997, cuando la marca Deusto aun no existía. Afirma que es probable que la empresa quiera adquirir el tráfico actual -nada despreciable- que genera “Deusto.com”.

Como puede verse, estos litigios levantan pasiones y, en muchos casos pagan justos por pecadores. Así que, si quieren un consejo, registren su “.es”. Es una inversión de futuro y siempre pueden intentar subastarlo más tarde por un par de millones de dólares.

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Evolución de los dominios registrados por el organismo oficial Esnic en España. El gráfico muestra una explosión en el último año.