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ÁLVARO GONZÁLEZ
1 de diciembre de 2007
Brasil se toma muy en serio su lucha contra el sida. Negocia con los laboratorios los precios de los antiretrovirales a la baja. Si no hay acuerdo, rompe la patente y autoriza el genérico. Una de las pocas marcas que se podrá distribuir será el Kaletra.
Abbott es el laboratorio que produce Kaletra. Un medicamento que ahora se presenta en comprimidos, lo que permite tomar sólo cuatro pastillas. Antes eran seis. También ha mejorado el medicamento para que no haga falta conservarlo refrigerado. Permite al paciente viajar sin depender de una nevera, permite su distribución en África mucho más fácilmente. Ahora espera que la Agencia Europea del Medicamento autorice su presentación pediátrica para niños. Estados Unidos ya lo ha hecho. En Uganda empezará pronto a dispensarlo.
Sin embargo, en Brasil no es tan fácil entrar en el mercado. El gobierno brasileño negocia el precio de éste y otros medicamentos similares con la amenaza de romper la patente y declararlo de interés público, permitir el genérico y dinamitar el negocio del laboratorio. Es lo que le pasó a Merck y a MSD.
Duras negociaciones
Con estos antecedentes, las negociaciones con Abbott concluyeron en una reducción de un 29,5% del precio de Kaletra. Es el segundo retroviral más consumido en Brasil. Y también la segunda bajada del precio. En 2005 Brasil obtuvo del laboratorio norteamericano una reducción de un 47%.
Brasil exige que los países pobres tengan un acceso a los medicamentos de última generación. Y lo demanda de forma contundente. Como su lucha contra el sida. Los medicamentos y los preservativos los distribuye gratuitamente. Donde algunos laboratorios tienen quejas, las Naciones Unidas dedica elogios. Es el único país en vías de desarrollo donde la epidemia no crece.
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