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Televisión P2P: cómo la piratería está cambiando la tele
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IGNACIO ESCOLAR
12 de enero de 2006

Era un simple cuestión de ancho de banda. Ayer fue la música, hoy le toca al cine y a la televisión. Un ordenador, una conexión en condiciones y programas como eMule o BitTorrent o webs como Youtube son la puerta de entrada al mayor videoclub que vieron los tiempos. Las descargas se cuentan por millones y, curiosamente, la televisión tiene casi más demanda que el propio cine. ¿Cuál es tu serie favorita? Desde el Enano Rojo hasta los Caballeros del Zodiaco, desde Canción Triste de Hill Street a Verano Azul. No hace falta esperar a la enésima reposición. Sea cual sea tu nostalgia televisiva, está en Internet.

Ni siquiera hay que esperar al revival. Hoy, cada capítulo llega a la Red apenas unas horas después de que termine su emisión y se distribuye mucho más rápido que antes a través de las redes P2P (Peer to peer, de igual a igual). Con esta tecnología, la información más buscada es también la más abundante.

El 18 de octubre de 2004, la información más buscada fue el primer capítulo de Battlestar Galáctica. Ese día, las redes P2P demostraron que, aunque la economía sea la gestión de los recursos escasos, también se puede ganar dinero de la abundancia.


El Atlántico ya no es lo bastante grande

Battlestar Galáctica es una coproducción entre el canal británico SkyOne y el estadounidense SciFi Channel. Esta serie de robots, naves y rayos láser, un remake de otra rodada a finales de los 70, estrenó su primer capítulo el 18 de octubre de 2004 en el Reino Unido. SciFi decidió que esperaría tres meses, hasta enero de 2005, para sacarla en antena, pero los aficionados a la ciencia ficción en Estados Unidos decidieron que no querían esperar tanto.

Para cuando Battlestar Galáctica llegó, por fin, a Estados Unidos, ya había decenas de miles de estadounidenses que habían visto los primeros capítulos por medio de la redes P2P. Gracias a ello, la serie fue un éxito absoluto. Battlestar Galáctica se convirtió desde su primer capítulo en Estados Unidos en el programa más visto de toda la historia de SciFi Channel.

¿Qué había pasado? A juicio de Mark Pesce, un autor e investigador australiano, la clave fue el boca a boca de las redes P2P. “Aunque puede que SciFi Channel perdiese un importante número de telespectadores por culpa de la piratería, parece que esto tuvo también un efecto contrario: la serie es tan buena que las decenas de miles de personas que descargaron los capítulos les dijeron a sus amigos que juzgaran por sí mismas”, asegura Pesce.

De hecho, en SciFi Channel aprendieron muy bien la lección. Aunque oficialmente los productores han pedido a los fans que dejen de piratear los capítulos, la cadena lanza constantes guiños a su comunidad de fans, la clave en el éxito de la serie. Desde la web del programa, distribuyeron el episodio piloto gratis y también ofrecen “podcast” –archivos de audio– con los comentarios del director sobre cada capitulo, el típico extra que suele llevar el DVD, sólo que gratis y sin esperar a que salga el DVD.

Tras el éxito de los extras de Battlestar Galáctica, otros se han animado a ser generosos con la Red. Así lo ha hecho el actor cómico Chris Rock, que ha lanzado el piloto de su nueva serie a través del servicio de videos de Google.


A cualquier hora, Chanante

Pero no hay que irse a Estados Unidos para encontrar ejemplos de cómo el P2P está cambiando la manera de ver y de hacer televisión. En España, el caso más conocido es el del programa de humor “La Hora Chanante”, que se emite en Paramount Comedy a través del cable y del satélite. “Estoy seguro de que el 80% de nuestro público no lo ve en emisión: se lo graba de Internet o se lo pasa un amigo”, asegura Joaquín Reyes, el responsable este surrealista programa de humor donde todos los personajes tienen un cerrado acento de Cuenca.

En la Red, La hora Chanante se ha convertido en un programa de culto. Hay que saltar a grandes éxitos de público, como puede ser Operación Triunfo, para encontrar un espacio de producción española en televisión con tantas páginas webs de fans. “A mí el P2P, desde luego, no me molesta”, asegura Reyes. “Es una forma de que la gente acceda al programa de una forma fácil. Además, te puede parecer bien o mal pero da lo mismo. No lo puedes evitar”.


La tele a medida

Como de costumbre, Internet va por delante de la industria. Tanto los productores como las cadenas de televisión se limitan a observar el fenómeno sin atreverse a probar nuevos inventos. Tanto en el mundo de la informática como en el del dinero hay una norma que todos cumplen: si funciona, no lo toques. Es lógico: si ganan dinero ¿para que cambiar el modelo de negocio? Con la música, tuvo que llegar la revolución de Napster para que, por fin, la industria fonográfica se pusiera las pilas y permitiese un sistema de venta de canciones online en condiciones. Las discográficas fueron tan lentas y tan conservadoras que el negocio se lo quedó Apple, un fabricante de ordenadores.

La tecnología hace ya mucho tiempo que permite avanzar hacia una nueva televisión, hacia la programación a la carta: que sea el espectador el que decida a qué hora quiere ver su programa favorito y que lo disfrute a través de Internet. ¿Por qué no distribuir gratuitamente una serie de televisión, con anuncios, a través de las redes P2P? De momento, sólo existen tímidos intentos en esa dirección, como la cadena estadounidense para universitarios Mtvu, que emite gran parte de su programación en la Red desde www.mtvu.com.

Los problemas para desarrollar una televisión así son varios. Por un lado, está el modelo publicitario y el copyright. Internet es un único lugar sin fronteras y sin zonas del DVD y siempre es más rentable explotar la publicidad de forma local y compartimentada. Para series como CSI, por ejemplo, el verdadero negocio empieza cuando la franquicia se vende a otros países. Lo que paga la cadena de televisión que encarga el producto cubre poco más que los costes. A partir de ahí, con el resto de los mercados, llegan los grandes beneficios. Por eso, no interesa vender derechos para emisión en Internet, pues sólo se podría cobrar una vez.

Por otro lado, está el precio. La primera tentación que tiene una cadena de televisión cuando se plantea un modelo así es encender el taxímetro y cobrar. Apple ya vende capítulos enteros de series de éxito desde su tienda online, iTunes, y Google planea hacer lo mismo. Con las películas o con la música, el público está acostumbrado a pagar. Pero la tele siempre ha sido gratis. ¿Lo seguirá siendo en el futuro?

Publicado en diciembre de 2005 en el primer y único número de la revista Scope Magazine.

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Los personajes principales de la primera temporada de la serie "Battlestar Galáctica".