|
ÁLVARO GONZÁLEZ
30 de octubre de 2007
Es un caso sin precedentes. Tres menores fueron acusados de asesinato por una serie de testigos que no dudaban de su culpabilidad por razones de tanto peso como que escuchaban heavy metal y leían las novelas de terror de Stephen King. Artistas como Pearl Jam o Henry Rollins grabaron discos para recaudar fondos destinados a su defensa. Incluso en España se celebró un concierto en la sala Ritmo y Compás de Madrid el día de "West Memphis Three World Awaneress". Década y media después del crimen, parece que la campaña ha dado sus frutos.
En 1993 tres niños de ocho años aparecieron asesinados en una zanja en las colinas de Robin Hood en Arkansas. Uno de ellos castrado. A partir de aquí, todo lo que sucedió fue aún más sobrecogedor y surrealista. El principal sospechoso que encontró la policía fue un joven de la zona, Damian Echols, cuyo delito era ser heavy, en otras palabras: malencarado, de gustos "raros" y vestimenta oscura. Un blanco fácil.
Bastó con ofrecer una recompensa de 30.000 dólares para obtener testimonios contra él. Pero algunos de los testigos que declararon en su día se han arrepentido y confiesan que le acusaron sin fundamento, tal y como se puede ver en uno de los documentales de la serie "Paradise Lost" que se han filmado sobre el caso.
Fue Jessie Misskelley, discapacitado psíquico y drogadicto, quien en una declaración contradictoria y que el premio Pulitzer Jessie Ofshe, experto en confesiones falsas, consideró, tras estudiarla, efectuada bajo coerción policial, quien señaló a Echols y su amigo Jason Baldwin pues, según confesó, "eran satánicos". Lo grotesco es que Misskelley, a continuación, también fue imputado y condenado.
Test de ADN negativo
Ahora, después de casi quince años, con todos los fondos recaudados por artistas (Tom Waits, Winona Ryder, Stephen King y decenas de grupos de música) y el trabajo altruista de sus abogados, la asociación Free The West Memphis Three ha conseguido reunir las pruebas necesarias para volver a llevar el caso a un tribunal federal.
El test de ADN y un conjunto de pruebas reunidas por la defensa indican que ninguno de los tres acusados, dos condenados a cadena perpetua y uno en el corredor de la muerte, estuvo en la escena del crimen. Además, en uno de los niños apareció ADN del padrastro de otra de las víctimas, la más mutilada, y de una persona que no se sabe quién es.
"Semen para ceremonias satánicas"
Incluso, en el dossier presentado también se descarta que las víctimas fueran violadas, como se sostuvo en el juicio, y las mutilaciones, según expertos forenses de Nueva York consultados, fueron producidas por animales la noche que los cadáveres estuvieron a la intemperie. Es más, todo el bulo del ritual satánico, su naturaleza y motivaciones, fueron presentados en el juicio por un experto en cultos oscuros (licenciado por correspondencia en la Columbia Pacific University en 1984) que esgrimió argumentos como que la castración (de un niño de ocho años) era debida a la necesidad de semen de los satánicos para sus ceremonias, entre otras teorías de rigor similar.AGE
|