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12 de Noviembre de 2007
A causa de la contaminación química y el desvío de ríos para la irrigación, el Mar de Azov estaba salinizándose y perdiendo parte de su ecosistema. En su día fue rico en pesca. Sus aguas se han deteriorado más con el vertido de cerca de 2.000 toneladas de aceite combustible. Las autoridades rusas reconocen que harán falta meses para limpiarlas.
El petrolero "Volga-neft" se partió en dos el domingo en la rada del puerto de Kavkaz con 4.000 toneladas de fuel en sus cisternas por culpa de una tormenta. Ha vertido más dos mil toneladas de carburante. Cinco horas después, un segundo barco, el "Volnogorsk", con dos mil toneladas de azufre en sus bodegas, se hundió en el puerto de Kavkaz. Aunque el azufre no representa un peligro ecológico, según las autoridades rusas.
A este respecto, el subdirector del Servicio Federal de Protección de la Naturaleza (SFPN) de Rusia, Oleg Mitvol, ha manifestado que se necesitarán meses para superar las secuelas del vertido. Además, el mal tiempo aún dificulta los trabajos de recogida. En el caso de que el carburante se vaya al fondo del mar, las tareas de limpieza podrían durar años, ha reconocido Mitvol.
No se ha hecho suficiente por evitarlo
Por su parte, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) ha criticado la falta de medidas para evitar el vertido y ha dicho que las verdaderas consecuencias para el medio ambiente tardarán en conocerse: "Todo el mundo fue alertado de la tormenta antes del 11 de noviembre, pero no se emitió ninguna orden estricta para llevar los barcos con cargamento contaminante a lugares seguros", ha señalado el responsable del programa de Petróleo y Gas de WWF-Rusia, Alexey Knizhnikov.
AGE
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